Sábado 01 de Octubre del 2016
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El mundo dentro de 100 años. Jorge Dobner


Cuando en la década de 1930 en plena Gran Depresión John Maynard Keynes – considerado por muchos el mayor economista de todos los tiempos – publicó como ensayo optimista “Posibilidades económicas para nuestros nietos” quizá no preveía que aún a día de hoy varias de esas cuestiones necesitaran revisarse.

Ya por aquel entonces Keynes advertía la sustitución del capitalismo puro, del laissez faire “dejar hacer” que otorga completa libertad de la economía y supervivencia de los más fuertes por un sistema más humano y equitativo “No era inteligente, ni virtuoso, ni justo, ni capaz de proporcionar los bienes y servicios que necesitamos. Pero, cuando nos preguntamos cómo reemplazarlo, nos domina la perplejidad”.

Sus palabras que no han perdido un ápice de vigencia, resuenan más si cabe en un momento en que los economistas contemporáneos se aventuran de nuevo a dar pronósticos a través de “In 100 Years: Leading Economists Predict the Future (MIT Press)”, una compilación de diez ensayos que intenta desentrañar el futuro del ser humano.

Emulando a Keynes estos visionarios economistas – de notorio reconocimiento incluidos premios Nobel – nos avanzan a escenarios enfrentados desde el optimismo a la sombría reserva.

La apertura de mercados incitará una competitividad manifiesta no solo a nivel empresarial sino también entre persona que por suerte gozarán de herramientas y más alternativas sobre cómo competir.

Asimismo la tecnología como ya constatamos será pieza clave para una economía que sustentará parte de la fuerza productiva en los robots, que en su vertiente positiva hará que desaparezcan los trabajos más sufridos y mecánicos. Luego de forma inexorable se presume un cambio en el modelo educativo orientado a las habilidades emocionales.

El ensayo más esperanzador viene de la mano de Andreu Mas-Colell, de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y actual conseller de Economía de la Generalitat de Catalunya.

De acuerdo a su opinión y experiencia predice que dentro de un siglo se eliminará por completo la pobreza en el mundo gracias a la combinación de crecimiento natural y acción deliberada. Un vaticinio que cabe recordar ha sido formulado por el mismísimo Bill Gates hace apenas unos meses.

Sin embargo entre los pronósticos sobresale por su especial trascendencia el hito de la curación del cáncer, hoy principal causa de muerte en los países desarrollados. No obstante aun considerando la revolución de la medicina no se estima un aumento tan brutal de la esperanza de vida como en el pasado siglo cuando se redujo la tasa de mortalidad infantil.

Por contra, las previsiones menos halagüeñas atañen al cambio climático no regulado visto como un peligro extremo y origen – más en caso de no tomar conciencia – de múltiples desastres. También quizá debido al contexto altamente tecnológico los seres humanos nos enfrentamos al reto de no olvidar nuestra condición ya que los sistemas de mensajería instantánea y hologramas realistas amenazan congelar la forma de relacionarnos y tan solo necesitaremos la proximidad física para hacer el amor.

Hay que valorar que las tendencias no determinan sino advierten cristalizarse de acuerdo a la lógica del curso.

Nos encontramos con una oportunidad de oro de reinventarnos, reorientar nuestros pasos, y corregir errores.

No en vano los bisnietos de Keynes han emprendido una revolución de los derechos sin retorno donde las personas ordinarias se empoderan y exigen a sus líderes por la consecución de un mayor bienestar. Al fin y al cabo,  el futuro sólo depende de las propias decisiones y de nuestra capacidad de actuar colectivamente.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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