Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Cómo el MIT devuelve una bailarina al escenario


Ahora hace justo un año, Hugh Herr, director del departamento de Biomechatronics del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), estaba recorriendo un tramo del camino de Santiago cuando explotaron las dos bombas en el maratón de Boston. “No daba ningún crédito a las primeras informaciones que me llegaron”, reconoce, pero al confirmarse la noticia pensó que “tenía que ayudar de alguna manera”.

Días más tarde, ya en tierra americana, pudo visitar a la bailarina profesional Adrianne Haslet-Davis que se recuperaba en el hospital tras perder la pierna izquierda por debajo de la rodilla en una de las explosiones. De esa visita surgió un “vínculo personal” -Herr tiene amputadas ambas piernas por debajo de la rodilla tras un accidente de montaña cuando era joven- y el reto de “devolverla a la pista de baile”.

Casi un año, después la bailarina ha vuelto a danzar en público.

Tras el éxito, el aluvión de peticiones de la prensa, y a dos días de celebrarse una nueva edición de la Maratón de Boston que quiere olvidar lo que sucedió el año pasado, el departamento de Biomechatronics del MIT ha abierto sus puertas para dar a conocer el proceso de creación de esta prótesis biónica y, además, trazar los próximos pasos de esta tecnología.

Ya en el laboratorio del MIT, el profesor Hugh Herr entra en escena con los pantalones arremangados por las rodillas. Luce sus dos prótesis biónicas que le acompañan en su rutina diaria. Con 17 años, perdió las dos extremidades a raíz de un accidente de escalada en New Hampshire.

Esta es una de sus pasiones y la sigue practicando gracias a dos prótesis especiales que se ha fabricado para esta práctica. Pone su testimonio como ejemplo: “no me siente un discapacitado gracias a la tecnología”.

Mientras expone su discurso, Herr camina con absoluta normalidad, sobre una tarima en la que está instalada una cinta de correr vigilada por más de una docena de cámaras que sirven para estudiar el movimiento de sujetos que caminan, corren o, en este caso, bailan y perfeccionar, así, las prótesis del futuro.

Con tal de desarrollar un tobillo biónico apto para el baile, según ha relatado Herr, los estudios partieron de la observación de una bailarina profesional a la que le aplicaron 60 marcadores en el cuerpo. Las cámaras traquearon sus movimientos y, posteriormente, los científicos desarrollaron un modelo matemático para cada uno de ellos. Los datos se volcaron a la prótesis y ésta fue capaz de reproducir los movimientos de la pierna en base a unos sensores que detectan la actividad de muscular del portador.

La pieza está compuesta de titanio, aluminio, carbono y silicona. Posee un mecanismo en la articulación que hace que ofrezca resistencia a la hora de entrar en contacto con el suelo y, además, proporciona propulsión cuando la prótesis hace el gesto de levantarse. Funciona con baterías recargables y tiene autonomía para 300 pasos.

En esencia, la prótesis es una personalización de las extremidades biónicas que se comercializan a través de su empresa Biom, una spin off del MIT que mediante capital público y privado ha dado salida a 900 prótesis -400 de ellas para soldados americanos heridos en la guerra- desarrolladas exclusivamente para caminar. Estas piezas se han vendido en EE.UU., Canadá, Sudáfrica y Reino Unido.

Para la versión creada para Adrianne Haslet-Davis, Herr afirma que una de las mayores dificultades consistió en adaptar la prótesis a las características de la bailarina. “El tobillo debe adaptarse a las zancadas de la persona para evitar otras dolencias o anomalías en el cuerpo”, ha señalado.

Finalmente, tras 200 días de trabajo “y con miles de imprevistos” -he reconocido Elliot Rouse, uno de los miembros del equipo de Herr-, los investigadores consiguieron crear el tobillo biónico para devolver a la bailarina a los escenarios por primera vez desde los atentados.

Según han publicado varios medios, Adrianne Haslet-Davis tiene la voluntad de seguir con su profesión tal y como hacía antes del accidente. En este sentido, algunas fuentes apuntan a que la chica suena como próxima invitada al ‘Mira Quien Baila’ versión americana.

Más proyectos biónicos
Tras este éxito, el profesor ha avanzado que el equipo trabaja en nuevas prótesis “para otras partes del cuerpo”. El equipo de Biomechatronics del MIT tiene varios proyectos en marcha para perfeccionar rodillas biónicas.

Además, durante su exposición, el profesor ha citado el ejemplo de un exoesqueleto de fibra de carbono que, acoplado a la rodilla, ahorra energía al caminar. “En los próximos años las máquinas cambiarán por completo nuestras capacidades físicas”, ha advertido.

Herr confía en dar salida a prótesis adaptadas para nuevos deportes como es el caso del snowboard. El profesor ha trabajado en el desarrollo de las prótesis que calza la deportista paralímpica americana Amy Purder -sufre la amputación de dos piernas por debajo de la rodilla- y ha manifestado que “le encantaría trabajar en un snowboard para ella”.

Asimismo, su equipo trabaja para mejorar las prótesis ya existentes y adaptarlas a carreras de largas distancias. El profesor ha reconocido que “no existe dispositivo biónico que, por ahora, puede soportar la exigencia de una maratón”. “Esa es un proyecto más a largo plazo”, ha sentenciado.

Por último, el profesor va más allá y ha afirmado que “por muchos avances que se hagan para practicar una u otra disciplina deportiva, las prótesis del futuro tienen que ser capaces de sentir el cuerpo”.

“En la actualidad, estas prótesis biónicas poseen tres sensores que captan los movimientos musculares. Tendríamos que ser capaces de añadir centenares de ellos para leer la información de músculos nervios y tendones”, ha manifiestado.

Sin embargo, Herr ha aceptado las limitaciones de las prótesis que, a día de hoy, no son capaces de abarcar “la complejidad del cuerpo humano, como su capacidad de regenerarse”.

“Líder de la era biónica”
En el 2011, la revista Time encumbró a Herr y lo tildó de “líder de la era biónica” por sus avances en el nuevo campo de ‘Biomechatronics’. Pasearse por su laboratorio es como estar en un taller de piezas ortopédicas en el que se evidencia la evolución de las prótesis a lo largo de la historia reciente.
Por ejemplo, lo que era una prótesis de rodilla de hace 5 años atrás parece una vulgar pieza de hierro -o un tóner de impresora-. Los científicos que colaboran con Herr aceptan bromas pero dejan claro que era una pieza única en su momento.

Finalmente, en cuanto a sus fuentes de inspiración, Herr ha manifestado que dada su condición de amputado le resulta “mucho más fácil entender el sufrimiento humano” y “motivarse” ante nuevos retos. Prueba de ellos es la sintonía que surgió desde el inicio con la bailarina Adrianne Haslet Davis.

Ver video:

Carlos Betriu
Redacción

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