Sábado 01 de Octubre del 2016
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Una mujer entregada a la ayuda a los refugiados


Alemnish Tefera Abebe es una de los 500 refugiados etíopes que se han asentado en Ruiru, una ciudad a tres kilómetros de Kenia.

Esta mujer es una figura pública en su entorno, muy conocida y querida. Ojuni Ojulu, miembro del consejo de la comunidad de refugiados de Etiopía asegura que “se ha ganado la confianza de la comunidad”.

Para llegar a ser el referente social que hoy representa, Alem ha recorrido un camino difícil: escapó de Etiopía a Nairobi huyendo de la violencia desatada en 2004 contra la tribu anuak, a la que pertenece. Su marido no quiso acompañarla y escapó con su hija.

Alem y su hija se sumergieron en la forma de vida de su comunidad adoptiva, y así recuperaron su vida, y sin seguir asistiendo a las personas que llegaban en la misma situación que llegaron ellas.

“Cuando llegaba gente desde Etiopía, especialmente mujeres, solía ofrecer su casa para que se alojaran antes de mudarse al campo de refugiados”, asegura Ojulu.

Por sus muestras constantes de solidaridad hacia los demás, fue elegida para formar parte del consejo de la comunidad, que es el encargado de trasladar las necesidades de la comunidad etíope de Ruiru al ACNUR y otras organizaciones.

Alem es representante dentro del consejo para temas de financiación y de género, puesto poco común para una mujer africana. Ella se reúne con la comunidad hasta tres veces por semana para escuchar sus inquietudes y estudiar las soluciones.

Sus contribuciones la han hecho conocida dentre de ACNUR, que aplaude su labor. “Las mujeres como Alem hacen que uno se sienta más humilde cuando entiendes lo mucho que invierte como voluntaria de la comunidad”, asegura Joanina Karubaga, asesora regional de la organización.

Alem ha centrado mucho su solidaridad con las mujeres, las ayuda a llegar al hospital cuando vana dar a luz, y vela por su bienestar. Karubaga afirma que “apoyando a estas mujeres añadimos valor a las comunidades de refugiados”.

La inversión de recursos en las mujeres por parte de ACNUR y otras ONG es importante porque garantizan el desarrollo del potencial personal, familiar y social de toda la comunidad, y personas como Alem contribuyen notablemente a su bienestar.

Cuando se le pregunta a Alem cual es esa fuerza que le hace ser solidaria, responde: “mi fuerza está en la esperanza de que mi hija sea alguien en el futuro gracias a la educación. Esa es la fuerza motriz que tengo dentro de mí”.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

Fuente: Acnur

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