Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Orina ¿posible energía renovable?


Como es lógico la mayoría pensará que la orina no es más que simple deshecho orgánico, pero a tenor de las últimas investigaciones científicas no tardaremos en cambiar su concepción. Protagonista de múltiples proyectos la orina podría en un futuro ser alternativa energética más cuando el petróleo siendo un recurso limitado disminuye lentamente su oferta y el carbón sigue propagando gases de efecto invernadero.

Está claro que si queremos conservar el planeta tierra urge contemplar otras prácticas más renovables y sostenibles, algo que los científicos parecen tomarse en serio afanados en buscar soluciones al respecto, también a partir de fuentes insólitas.

Más de 7.000 millones de personas habitan en el planeta que  producen aproximadamente 10.500 millones de litros de orina humana. Hasta ahora esta ingente cantidad se desperdicia pero basta imaginar lo que daría de sí en caso de reutilizarse, una materia prima generada sin esfuerzo alguno y al menos en su origen tampoco sin coste.

Lo mejor es que aun conllevando dificultades no representa una utopía.

Así, por ejemplo el pasado año, investigadores de Bristol Robotics Laboratory en el Reino Unido consiguió cargar un teléfono móvil con orina humana.

Se trata en concreto de un dispositivo Samsung con el que hicieron una llamada, mandaron un mensaje de texto y navegaron en Internet.

Para que fuera posible el móvil estaba provisto con una celda de combustible biológica o MFC (según sus siglas en inglés) al estilo de un convertidor de energía que emplea bacterias de la naturaleza para descomponer la materia orgánica liberando así electrones que se transforman en energía. Cuanto más deshechos ingieren los microbios más energía puede generar el sistema y de forma más duradera.

Además, según la opinión de los expertos, la celda de combustión biológica posee más de 85 por ciento de eficiencia en términos de captación de energía en el interior de los residuos.

Hecho que resulta un incentivo más en el uso de la orina, también orientado en el futuro para dar suministro eléctrico en viviendas, edificios e incluso a mayor escala aplicable en pueblos que se encuentran fuera del circuito de red eléctrica.

Asimismo la investigadora Gerardine Botte, de la Universidad de Ohio, ha desarrollado la GreenBox (Caja Verde), un aparato que extrae el hidrógeno de la urea – uno de los componentes de la orina – mediante un proceso conocido como electrólisis microbiana. A través de una descarga de electricidad la electrolisis consigue dividir la urea en átomos  de hidrógeno y de oxígeno y luego captura el hidrógeno para producir energía.

“La contribución más importante es el despliegue de estas cajas en plantas de tratamiento de agua en donde ya estamos usando energía para limpiar el agua”, expresa Botte. Durante el proceso de purificación se trata más de captar la energía no usada que de generar una nueva fuente de energía renovable.

En el caso de las plantas de tratamiento de aguas residuales, sin duda estos sistemas se podrían aplicar ahorrando costes gracias a la recuperación efectiva de la energía. No obstante todavía en fase experimental está por ver su viabilidad final y consenso en la implementación de los países. Todo es posible.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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