Sábado 01 de Octubre del 2016
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Felicidad, estrategias de la filosofía clásica para encontrarla


Cada persona tiene, en término medio, 30.000 días de vida. Para aprovecharlos, vivimos en la constante de buscar la felicidad, y la mejor manera de hacerlo es bajo la filosofía del Carpe Diem, que ya divulgaban los filósofos clásicos griegos.

Los pensadores clásicos establecieron una serie de estrategias psicológicas para ser más felices a cada momento, para crear más instantes de plenitud.

Neutralizar las emociones negativas es una de las estrategias más efectivas para afrontar nuestro día a día con positivismo. Hay que aplicarse el cuento del “no es para tanto”, haciéndolo sucede que en seguida nos damos cuenta de que en la mayoría de los casos pecamos de catastrofistas.

Pensar los problemas con relatividad reduce el estrés y la ansiedad, entre otras emociones negativas que nos evitan lograr ese estado de carpe diem.

En el otro lado, exaltar las actitudes positivas es una de las enseñanzas más resaltadas de los filósofos estoicos. Según estos pensadores, mostrar gratitud y aprecio por lo que tenemos debe ser sistemática al enfrentarnos a las dificultades.

Séneca aconsejaba forzar la sonrisa, suavizar el tono de voz, y mantenerse calmado para afrontar los malos momentos de tristeza o adversidad y dar la vuelta a las emociones negativas. Posteriormente la efectividad de estos gestos han sido corroborados científicamente.

Los estoicos hablaban de que la imagen que proyectamos hacia el exterior es determinante en nuestro estado de ánimo. Si tratamos de relajar las expresiones faciales conseguiremos relajar también el espíritu.

Negarse de vez en cuando algunos de los lujos con que contamos cotidianamente es una buena estrategia para valorar lo que tenemos. Si todos los días salimos a dar un paseo con nuestro mejor amigo y un día dejamos de hacerlo, la siguiente vez disfrutaremos el doble.

Es lo que el profesor de Harvard Michael Norton llama la “auto-negación”, que consiste en renunciar a pequeños detalles cotidianos durante un período breve de tiempo. Este ejercicio psicológico hace que aumente nuestra fuerza de voluntad y el auto-control.

El filósofo Epicteto insistía: no hay que desanimarse ni renunciar a levantarse cada vez que nos caigamos.

Es importante saber perdonarnos a nosotros mismos y no recrearnos en la autocrítica más de lo necesario, pues solo es positiva en su justa medida.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

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