Sábado 01 de Octubre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

El mundo necesita políticos de raza. Jorge Dobner


El fallecimiento del ex presidente Adolfo Suárez deja en el corazón de España cierta sensación de vacío propia del niño huérfano, con él se ha ido una parte fundamental de la historia, instantáneas teñidas en blanco y negro que por fin cobraban vida.

Aún en el dolor su muerte ha obrado otra vez el milagro, un último servicio que reverencia su labor en vida: la imagen de Rajoy, González, Aznar y Zapatero unidos. Tributo al hombre de consenso que supo integrar una sociedad dividida en dos, los vencedores y vencidos estrechándose la mano.

Pero lo más relevante, en un tiempo demasiado largo en que la política se relaciona de forma inexorable – peor casi normalizado a fuerza de costumbre – con la corrupción, yoísmo, exceso de poder, dinero, elite…nos recuerda a los mayores, enseña a los jóvenes que hubo otra época donde todo era diferente.

Cuando los políticos de raza se situaban en primera línea para construir democracia, valientes a la hora de enfrentarse a las decisiones más complejas y agradecidos de servir al pueblo, pues lo suyo no era una profesión cualquiera sino vocación, tratada como tal.

Ejemplo dignificado el de Suárez que se fue igual que vino, sí cargado de experiencia pero con los bolsillos vacíos. Hoy una especie en extinción. No es raro ver quien no encuentra en la política un negocio muy rentable y al abandonar casi un seguro de vida de oportunidades mejores.

Aquella hornada de políticos, los mismos que ahora peinan canas, en su mayoría curtidos en las vicisitudes del franquismo y con una trayectoria laboral y personal a sus espaldas. Qué sería la imagen pública de muchos, reducida a la nada, de no existir asesores que les adecuan discursos efectistas y pose cultureta.

Desde la Antigua Grecia en todas las civilizaciones es evidente la preocupación por contar con políticos capacitados para desempeñar su cargo, demasiado en juego. Por ejemplo, el filósofo Platón consideraba aquel que tenía un criterio no basado en experiencias personales, es decir un criterio universal que permite acceder al verdadero conocimiento mediante el uso de la razón e inteligencia.

También Max Weber hacía hincapié en el sentido de la responsabilidad, mesura, entendiendo la política como vocación. Porque lo deseable es que los buenos gobernantes sean buenas personas o al menos que intenten serlo.

A nuestros días llegan modelos contemporáneos como el Presidente Mújica en Uruguay que vive en coherencia con su ideario. Una de esas ‘rara avis’ que habita en una casa modesta al tiempo que se reduce el sueldo un 90 por ciento para donarlo a causas humanitarias.

“Puedo prometer y prometo…” pronunciaba Suárez en el histórico mensaje parar solicitar voto UCD en las elecciones generales. Cumplió. Nunca es tarde para aprender el valor de la palabra.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

Leer más: Se buscan nuevos soñadores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>