Jueves 29 de Septiembre del 2016
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El mundo necesita magia. Jorge Dobner


Se dice pronto pero es un logro llegar, este año Mafalda, el célebre personaje brotado de la genial mente de Quino, sopla cincuenta velas habiendo sobrevivido a cinco generaciones y lo que es todavía más meritorio: sin perder un ápice de la frescura inicial.

El motivo de su aniversario de oro me hace retrotraer a mis propios comienzos en el mundo de la comunicación. Corría el año 1964 cuando yo también ingresé en la revista “Primera Plana”, mi primer trabajo en el mundo de la comunicación y justamente allí, en una suerte de destino, recaló también Quino para publicar la tira humorística de Mafalda.

Qué mejor manera de reflejar el sentir de toda una generación en una década la de los años 60, convulsa, pródiga y también mágica.

Bajo un periodo de fuerte agitación política (conflicto en las relaciones EE.UU-Cuba, guerra fría, gestación del Mayo del 68, dispersión de los regímenes militares autoritarios etc.) nace Primera Plana que con una renovación estilística, del lenguaje y contenido marcó el punto de partida en la modernización del periodismo, no solo en Argentina sino también extensible a toda Latinoamericana, luego denominado periodismo interpretativo.

Mucho más que un semanario político o de opinión, introdujo entre sus páginas brillante contenido sobre cultura: reseñas de calidad rara vez vistas, grandes entrevistas a personalidades que adquirieron notoriedad mundial (p.ej. Gabriel García Márquez o la intelectual Victoria Ocampo).

Considerado el homólogo hispano de Time y de Newsweek y precursora de lo que fue Cambio 16 en España o Veja en Brasil, se desprendió de cualquier complejo privilegiando la vanguardia del cine europeo y la literatura norteamericana.

También el “boom” de la literatura latinoamericana que de la mano del mismo Gabo, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar o Carlos Fuentes acompañaron esta revolución cultural dando vida a novelas de carácter innovador, desafiantes como ruptura del status quo y convenciones adheridas.

Un clima experimental que además motiva a estos escritores la defensa de la acción política y social, pues tal y como evocara Simonian Olinde Rodrigues en su ensayo ‘L’artiste, le savant et l’industriel’ “el poder de las artes es sin duda la forma más inmediata y rápida” para la reforma social, política y económica.

Era un mundo aquel ávido de magia – ese algo extraordinario lejos de cualquier norma – sus historias traspasan las fronteras entre los fantástico y cotidiano dando origen a una nueva realidad. Desviaciones modernistas en contraposición a los cánones literarios del viejo continente que debemos rescatar ahora.

Bien pareciera que la impronta de Mafalda como búsqueda de la paz mundial, justicia y humanidad llega a nuestros días con el vivo testimonio de una generación que aún tiene mucho que enseñar, a la que tampoco le gustó vivir de la sopa boba.

Germen de reforma e inconformismo que es revalidado ahora entre otros, por Michelle Bachelet, que recién asumió la presidencia de Chile o Isabel Allende, nueva presidenta de la Cámara Alta y digna heredera del ex presidente socialista Salvador Allende.

Ahora, de alguna forma se repite la historia. Estamos en otra época convulsa y necesitamos algo equivalente al Mayo del 68 pero esta vez más global.

Pero esta vez, no sólo que exprese los valores de Mafalda sino que los realice. Es decir, no basta con defender la libertad y la justicia. Tenemos que ser la libertad y la justicia.

Nunca antes ha habido tanta magia como ahora. Estamos en un proceso de ebullición, de transgresión y de creación de nuevos modelos de forma constante y acelerada. Todo va muy rápido y en todas direcciones.

Nos hacen falta nuevos espíritus libres capaces de crear en un mundo esclavo de múltiples anclajes y tenemos la posibilidad de un cambio que nosotros podemos verlo y dónde cada uno ahora puede y tiene, que ser protagonista.

Otra vez, hay que recuperar algo de esa magia para cambiar el mundo.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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1 comentario

  1. mirta Responder

    La vida es magica, hay que hacer funcionar la magia y eso depende de lo que cada cual desee para su projimo.

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