Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Educacíón online, llegan fuertes inversiones


Educación por internet a precios ‘low cost’.
Metidos hasta las rodillas en la era digital, el negocio editorial bien entendido sigue siendo muy rentable. Sólo hay que saber hacerlo. Y si alguien puede dar lecciones al respecto ese es el imperio Bertelsmann, el gigante editorial y mediático alemán que esta semana ha presentado unas ganancias de 870 millones de euros en 2013, un 42% más en términos interanuales y el mejor resultado desde 2006, además de unas perspectivas suculentas para los próximos dos años.

«Para 2014 contamos con un claro aumento de la facturación», ha asegurado en Berlín ante un grupo de periodistas internacionales el presidente del consejo de administración de Bertelsmann, Thomas Rabe, que estima que sus ventas superarán notablemente los 17.000 millones de euros, frente a los 16.400 millones obtenidos el año pasado. «En un par de años habremos alcanzado, si no surgen problemas inesperados, ventas por 20.000 millones de euros y beneficios que superen los mil millones», otea para 2015 desde el magnífico edificio que el grupo posee en la avenida Unter den Linden.

Las cifras no dejan lugar a dudas. El beneficio bruto operativo (Ebitda) de 2.300 millones en 2013, un 4,5% por encima del registrado en 2012, y el beneficio operativo o Ebit, que se mantiene en los 1.700 millones, proporcionan a Bertelsmann una posición bastante cómoda desde la que orientar su estrategia a medio plazo. La venta de acciones de RTL y el reducido nivel de deuda facilitan a su vez una liquidez que aporta mayor libertad de movimientos.

Desde esta sólida plataforma financiera y fiel a su estilo, Bertelsmann se dispone a intensificar sus reinversiones. Y a juzgar por los comentarios de Rabe, realizará adquisiciones a lo grande. «Hablamos de miles de millones en los próximos años», adelanta, apuntando a que podemos incluso empezar a ver compras en el segundo trimestre de 2014.

Las líneas de esas nuevas inversiones de Bertelsmann nos ofrecen una bola de cristal en la que observar el futuro del sector, un panorama en el que surge un nuevo protagonista del que oiremos hablar mucho próximamente: la educación on line.

Ojo a la palabra con la que Thomas Rabe se refiere a la educación ligada al negocio editorial: «megatendencia». «Tras la experiencia con el fondo University Ventures I, podemos prever la inversión de unos mil millones de euros en los próximos tres a cinco años en empresas especializadas y adentradas en el sector de la educación digital, con especial interés, además, en la educación superior on line y en la formación médica», explica.

De lo que nos está hablando como orientación estratégica es de los Personalized Open Online Courses – Cursos en Línea Personalizados y Abiertos- formación a través de internet con contenidos adaptados individualmente a cada persona y con recomendaciones de materiales de estudio por parte de los profesores a los alumnos; una mezcla entre lecciones on line y clases presenciales que ya se lleva a cabo en muchas universidades alemanas, pero pensados para un público masivo.

«Hemos constatado la disposición de las personas a pagar por programas educativos que relancen sus posibilidades laborales y consideramos que contamos con unos márgenes realistas de aproximadamente el 20%», dice, justificando la nueva identidad del grupo como Profesor Bertelsmann.

El gigante alemán ve, por tanto, «excelentes oportunidades» en el negocio de la «educación on line de bajo coste», esto es, programas educativos a través de internet.

La estrategia de expansión en la que se sustenta este cálculo se basa en una clara apuesta de la empresa por el negocio educativo sostenible, especialmente en el ámbito de educación para adultos, que percibe como un sector de «alto crecimiento».

Sólo en este año, Bertelsmann invertirá 100 millones en la vertiente educativa y se prepara para dar prioridad a esa línea de negocio durante lo que queda de década, pero no lo vive como una revolución, sino como la línea evolutiva impresa en su propio ADN. No en vano, los orígenes del imperio Bertelsmann se remontan a 1835, cuando Carl Bertelsmann fundó una editorial bajo su nombre en la pequeña localidad de Gütersloh que se dedicaba a publicar biblias y canciones religiosas, prácticamente el único material impreso que los escolares utilizaban por entonces en los centros educativos.

Rebuscando en su historia, de hecho, Bertelsmann parece encontrar todo lo que necesita para reinventar su estrategia en el siglo XXI. En 1979, Reinhard Mohn compró la discográfica Arista, que ha contado, y cuenta hoy en día, con artistas como Whitney Houston y Carlos Santana, a la que en 1986 añadió RCA. Esa misma ampliación fundamental del concepto editorial a la impresión y distribución de música está hoy presente en la estrategia diseñada para BMG, el mayor poseedor de derechos musicales del mercado, del que tomó agresivamente el control el año pasado y al que Rabe ha encomendado la misión de hacerse con el mercado chino en los próximos años. Antes de lanzar a BMG a la batalla china, ha revalorizado la marca con contratos con Mick Jagger y Keith Richards, Robbie Williams y The Pet Shop Boys, además de solidificarlo con la compra de Talpa Music, el grupo de dance electrónico holandés en cuyo catálogo de derechos hay más de 500.000 canciones.

«Hay una nueva conciencia de los derechos de autor en China y hay nuevos y emergentes formatos que permiten la generación de ingresos. En resumen, que podemos hacer dinero con la música en China. Hemos creado el equipo y estamos listos para empezar», profiere Rabe a modo de arenga de conquistador y dando a entender que está buscando adquisiciones para constituir allí el negocio de forma más sólida.

En cuanto a su negocio mediático, que incluye la propiedad del grupo RTL y que es la más estancada, Rabe concede una importancia relativa al «vídeo on demand» por potencial de negocio y reconoce que sus semanarios se baten en retirada. En lo que sí insiste es en que quiere «aumentar la exposición de Bertelsmann a los medios de comunicación on line».

Llegados a este punto, el imperio Bertelsmann comienza a asustar. Factura en 50 países y emplea a más de 111.000 trabajadores. Una de cada tres editoriales le pertenece o está estrechamente ligada a su actividad. Nos encontramos ante un gigante de contenidos que no solamente nos sirve programación televisiva y desea servirnos noticias, sino que también diseña la música que escuchamos, decide la vigencia de escritores y títulos a nivel global y está dispuesto a ocuparse de nuestra formación profesional convirtiéndose en una universidad low cost global.

Estamos hablando de una especie de Gran Hermano cultural omnipresente en nuestras vidas en el que los expertos identifican, sin embargo, la debilidad de una estructura ligada al concepto de empresa familiar, que puede estar lastrando su potencial y que menciona, por ejemplo, Hans-Peter Siebenhaar, especialista de Handelsblatt.

La ambiciosa estrategia de Rabe podría estar generando tensiones con los propietarios y hay rumores sobre la posibilidad de que no llegue a renovar su contrato en 2016. Él prefiere «no comentar esas especulaciones». También hay quien piensa que vender 100 millones de copias de Las 50 sombras de Grey ha sido el último estertor del negocio obsoleto del papel y quien se ríe por lo bajini de las pomposas sedes en Mumbai y São Paolo. Si las nuevas estrategias no funcionan, el negocio tradicional no estará ya ahí para sostener a Bertelsmann.

Rosalía Sánchez
Fuente: El Mundo

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