Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Stéphane Hessel, homenaje al eterno comprometido


El nombre de Stéphane Hessel (Berlín, 1917)  se asocia de forma inexorable al compromiso, más cuando en el 2010 su manifiesto ¡Indignaos! (Indignez-vous!) alcanzara cotas de popularidad  desorbitadas. Apenas 32 páginas de ensayo político pero más que suficientes para actuar como detonante en la protesta, miles de ciudadanos que se echaron a la calle contra la injusticia social y tiranía de los mercados.

Parece que fue ayer, y sin embargo hace unos meses la muerte se cruzó con Hessel, quien a sus 95 años dejaba tras de sí una apasionante vida.

stephane hessel-Gilles vanderpooten-Irrésistible optimiste-Irresistible Optimista

Ahora como testimonio de su recuerdo intacto aterriza en Francia la publicación del libro “Irrésistible optimiste” (Irresistible Optimista) escrito por el joven periodista Gilles Vanderpooten – al igual que en ¡Comprometeos! (Engagez-vous !) en esta ocasión con la inestimable colaboración de su esposa Christiane Hessel.

El libro nace de la voluntad de amigos y compañeros de Stéphane Hessel que ponen de relieve su figura, acercamiento a la vida y el modo en que ésta ha modificado la visión de futuro.  Un mensaje siempre actual que sirve de aliento a muchos jóvenes que persiguen similares causas.

Hessel  creció en el seno de una familia acomodada y nada convencional, el padre un escritor judío y su madre  berlinesa una apasionada por el arte, que le infundieron desde niño el gusto por las letras que ya entonces enredaba y trasponía  con avidez. Inmerso en un fértil ambiente intelectual Hessel entró en contacto con ilustres poetas tal es el caso Apollinaire, Baudelaire, Goethe o Rimbaud.

No obstante su vida dista de la plácida existencia burguesa. Después de pasar por la Escuela Normal Superior le auguraba una carrera en la administración pública, pero ante el inminente ataque alemán es llamado a enrolarse en las filas de la Resistencia, dos años antes en 1937 obtuvo la nacionalidad francesa.

Fue detenido por la Gestapo y deportado al campo de concentración de Buchenwald, aunque pudo burlar la muerte en varias ocasiones  siendo uno de los pocos afortunados supervivientes al holocausto. Seguramente allí forjó un espíritu optimista que le acompañó hasta sus  últimos días, también responsabilidad frente las causas sociales.

Una vez terminada la II Guerra Mundial ingresó en la diplomacia gala y nombrado para la secretaría general de las recién nacidas Naciones Unidas, donde participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Vinculado con la izquierda Hessel ocupó puestos ministeriales en los gabinetes socialistas hasta que se jubiló, pero su compromiso nunca decayó siendo voz activa en el conflicto israelo-palestino,   acogida de los inmigrantes, opresión de sistema pues tal y como consideraba  “el mundo es una imagen de lo que somos”.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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