Sábado 01 de Octubre del 2016
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Búsqueda de la felicidad, reprogramar nuestra actitud


La Programación Neurolingüística (PNL) es una nueva disciplina psicológica en la que, mediante el trabajo con uno mismo o con la ayuda de entrenadores, podemos conseguir un cambio de enfoque para enfrentarnos a nuestras vidas con mayor positividad.

El proceso se basa en la potenciación del diálogo interno en clave positiva. A las preguntas como “¿qué quiero lograr?” o “¿dónde quiero generar el cambio?” debemos respondernos con positividad y esperanza.

La responsabilidad con los propios pensamientos y emociones es la base de esta disciplina psicológica: asumir que nuestro bienestar depende de nosotros mismos es el pilar fundamental del cambio de enfoque al que nos conducirá la PNL.

Mediante este trabajo, también se pueden identificar mensajes negativos recibidos en nuestra vida, en etapas como la infancia o la adolescencia, para reevaluar ideas relacionadas con  limitaciones o miedos y transformarlas en autoestima y confianza.

La principal ventaja que los defensores de la PNL destacan, es que permite tomar conciencia de todos los recursos que una persona posee para afrontar su vida eliminando complicaciones innecesarias para ella y su entorno. Además, ayuda a focalizar los esfuerzos en la búsqueda de la felicidad.

Patricia Camacho, entrenadora de PNL, afirma que esta disciplina “aumenta el valor percibido de ti mismo, conectándote con todo tu potencial […] además que aterriza el principio de que tu bienestar depende de ti, porque aprendes herramientas para llevar eso a la realidad”.

Para alcanzar todos los beneficios de este tipo de programación psicológica, los ejercicios se deben convertir en hábitos, proceso que se da tras 21 días de repetición de una actividad.

“Lo mejor es que exista una motivación real, que disfrutes el proceso, y que cada día incorpores las herramientas en tu vida diaria para que esta motivación permanezca”, resalta Camacho.

Las aplicaciones de la PNL a la vida son integrales, afectando a facetas tanto personales como profesionales: la autoconfianza, el pensamiento positivo, la consciencia de las propias capacidades, un mayor estado de serenidad y relajación o una mejor manera de relacionarnos con los demás son algunos de los beneficios que este trabajo psicológico puede aportarnos.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

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