Sábado 24 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

Mujer, el primer sexo. Jorge Dobner


Si la intelectual francesa Simone de Beauvoir, considerada uno de los máximos exponentes del feminismo, se levantara de su tumba de nuevo pensaría atónita que “El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”. A pesar de los sustanciales progresos hacía la libertad e igualdad, parece que el sempiterno debate del aborto reabre antiguas heridas de un proceso todavía no superado.

Hoy al igual que hace sesenta y cinco años – que se dice pronto – cuando Beauvoir publicó su libro “El Segundo Sexo” (1949) la sociedad burguesa sigue desplegando su hipocresía en cuestión del aborto, ya entonces apuntaba “Si habla de una mujer que ha abortado se le acusa de revolcarse en la inmundicia y de pintar a la Humanidad bajo una luz abyecta: ahora bien, en Francia se producen todos los años tantos abortos como nacimientos”.

Como si de un déjà vu se tratase en España el anteproyecto de reforma de la ley del aborto regresa aún sin esperarlo a tiempos pasados. Partiendo de la base que para cualquier mujer la decisión de abortar es una experiencia altamente ingrata – física como emocional – resulta torticero el interés por fomentar mayor culpabilidad.

Frente a la definitiva o no aprobación, de momento la draconiana propuesta legislativa ha despertado todo tipo de críticas desde los sectores más diversos.

Pocas voces más autorizadas como la de los médicos, que en declaración institucional censuran que se deje en sus manos la decisión de interrumpir el embarazo si existen razones sanitarias, destacando el grave hecho de no incluir entre los supuestos despenalizados el aborto por malformación fetal grave o enfermedad incompatible con la vida.

Al igual que el amplio rechazo desde la Eurocámara, medios internacionales y mayoría de la población española que, según diversas encuestas, en un 80 por ciento se manifiesta en contra de la propuesta de Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia español.

Incluso en el propio gobierno del Partido Popular varias voces disidentes han abogado por rectificar y suavizar la postura inicial “La clave está en el equilibrio, en respetar el derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su propia vida y hacerlo compatible con proteger a quien no puede hacerlo” opina Borja Sémper, presidente del PP de Guipúzcoa.

Difícil pensar que una ley es democrática cuando no solo se desoye al pueblo sino también a importantes miembros del partido que la promulga. Mientras al otro lado, lejos de toda involución, países como Suecia u Holanda apuestan por una ley de plazos, hasta las 18 y 24 semanas respectivamente. En el caso del país escandinavo su legislación se mantiene inamovible desde los años setenta hasta ahora, al margen de cambios del Gobierno.

También Uruguay que se ha sobrepuesto al arraigo tradicional para implementar la legalidad del aborto, consiguiendo desde entonces reducir de forma espectacular la mortalidad femenina asociada a esta práctica.

Porque no por mucho penalizar o restringir, la realidad va a dejar de ser la que es, como bien apunta la ministra sueca de Asuntos Europeos Birgitta Ohlsson “Nuestra experiencia nos dice que si no se permite el aborto de forma legal, las mujeres no dejan de abortar. Simplemente se ven obligadas a hacerlo de manera ilegal y en condiciones poco seguras”.

Por suerte la presión de pasadas décadas difiere de la situación actual. Fuera de la alineación la mujer se expresa como una fuerza muy apreciada, ellas se rebelan y gozan de las herramientas oportunas para defender los derechos que tanto costaron ganar.

Este es el espíritu que mantienen las cientos de mujeres que en distintas regiones han inscrito sus cuerpos en el Registro de Bienes Muebles-Registro Mercantil como acto de protesta.

Pues la mujer nunca fue el sexo débil sino la primera en cuidar y atender a sus hijos, tan valiente incluso para tomar las decisiones más duras. Ya es hora de evolucionar, quemar etapas.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

Leer más:
Ley del aborto, los médicos piden cambios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>