Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Estudiar felicidad en Harvard


¿Puede estudiarse la felicidad?
‘Lo valioso no será lo que poseerás sino en la persona tan valiosa en que te habrás convertido’… Es uno de los cimientos de la psicología positiva, una rama de reciente aparición que propone disfrutar del camino mientras se avanza hacia los objetivos personales y profesionales.

Por cada artículo sobre felicidad que encontramos publicado hay 21 sobre tristeza, crisis y depresión. ¿Podemos cambiar esta visión negativa de nuestras vidas y todo lo que las rodea?

La respuesta la hallamos en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde el posgrado más demandado es la búsqueda de la felicidad.

“Hay mucha gente que desea ser rica, pero todavía hay más gente que desea ser feliz”. Es la máxima del ‘Edutaining’, la mezcla de educación y entretenimiento que forma parte de las asignaturas de Psicología Positiva y Liderazgo que el profesor y escritor americano-israelí Tal Ben-Shahar imparte en Harvard.

Estas optativas empezaron con ocho alumnos matriculados y actualmente superan el millar. En cifras, el curso ‘Éxito y Felicidad’ ha alcanzado los 1.400 alumnos matriculados por semestre.

La psicología positiva ha calado en el ámbito empresarial durante la última década. Futuros dirigentes buscan el “puente entre su torre de marfil y la cruda realidad del día a día”, como lo define el interim manager Santiago Pérez-Castillo. Esas vidas “exitosamente infelices” han ido virando, con la ayuda del positivismo, en crecimiento personal, laboral, ético y educativo, sin descuidar la salud para completar el desarrollo y hacer frente a los problemas. Suena bien, rayando la utopía, pero para eso están los paladines de la psicología positiva, ejecutando en clases, conferencias y grupos de trabajo el diagnóstico de una sociedad con demasiadas barreras a la felicidad.

Siempre hay algo que funciona

El profesor Ben Shahar es uno de esos activistas de la psicología positiva, que viene aplicando en sus clases y artículos en los últimos años. Es de los que piensa que incluso en los momentos más duros de nuestras vidas siempre hay algo que funciona. A la inversa, promueve la capacidad de aprender no sólo de los éxitos, sino también de los errores. ‘Aprendamos a equivocarnos o nos equivocaremos al aprender’.

Ese binomio personal-profesional, indivisible para los positivistas, es la base de la pretendida felicidad, del maná que buscan los centenares de alumnos que se matriculan en Harvard en las asignaturas de Tel Ben Shahar. Pero cuidado, si esto nos lo tienen que enseñar en la universidad es que “algo está fallando en el sistema”. No somos felices y, en consecuencia, somos menos productivos. Entra en escena Pérez-Castillo, quien aplica esa psicología productiva al mundo personal y empresarial.

El reloj productivo
El proceso de aprendizaje enseña a disfrutar del camino hacia los objetivos
Para Santiago Pérez-Castillo, tanto los vividores como los trabajadores extremos son “aberraciones que ponen de manifiesto las debilidades del modelo”. Sobre esta creencia, este hombre de empresa que cambió el trabajo por cuenta ajena por su propio proyecto de rescate empresarial ajusta el mecanismo de su reloj productivo, en el que “el disfrute no está al final sino durante el camino”.

En la consecución de la felicidad en el trayecto influyen cuatro factores que mejoran la productividad, con una advertencia previa: “que te salgan bien las cosas no es una casualidad sino una causalidad”.

Esos cuatro pilares son tener claros los objetivos, “no sólo en cifras y plazos sino mentales, familiares, laborales y de salud”; generar una actitud proactiva y mantenerla en los momentos complicados; un método para guiarte por las etapas de la transformación que permita creer en los objetivos y ponerlos en práctica y mantener los hábitos saludables a lo largo del tiempo.

El reloj productivo es la suma de estos factores multiplicados entre sí, ya que flojear en uno de ellos resta eficacia al proceso, advierte el interim manager.

Evento formativo en Valencia
Pérez-Castillo sigue con su cruzada formativa para inyectar en el tejido social y empresarial la filosofía de su reloj productivo. El próximo evento, con plazas limitadas para 25 personas, tendrá lugar el 12 de febrero en Confortel Valencia, en la calle Valle de Ayora.

El perfil de los asistentes a estos eventos son “directivos de empresas multinacionales, banqueros, constructores, emprendedores, empresarios y comerciales”, apunta el interim manager, quien añade que además de mejorar la productividad en el ámbito empresarial en cuestiones como el liderazgo, los objetivos y los resultados, “equilibran otras facetas de su vida personal”.

Entre los ejercicios propuestos en el engranaje del reloj productivo destaca una inducción hipnótica de 15 minutos que no olvidan los participantes. “Suena raro, pero en realidad lo único que se les dice es que sueñen con un día ideal en su vida ideal, lo que da lugar a momentos muy emotivos y a derramar alguna que otra lágrima”, cuenta Pérez-Castillo.

Al igual que los alumnos de Harvard, los actores del sector empresarial descubren que “no pueden arreglar la parte profesional sin mejorar lo personal”. Esa es la clave para que el reloj no deje de funcionar.

Iván Pérez
Fuente: El Mundo

1 comentario

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