Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Niños adoptados, cómo ayudarlos


La adopción es un proceso de conformación familiar que ha aumentado notablemente en los últimos años y que tiene aspectos muy positivos en tanto a que se suele producir en familias con alta motivación por tener hijos, y tienen los recursos afectivos y materiales para atenderlos con óptimos resultados.

Los padres adoptivos pueden enfrentarse a algunas dificultades particulares en su paternidad, provocadas por síntomas y comportamientos que pueden surgir en estos niños. Saber cómo ayudarlos es clave para que la familia se consolide con éxito.

A nivel psicológico, muchas de las conductas, según el psicólogo Sergi Banús se deben entender en clave emocional. Los padres adoptivos pueden encontrarse con problemas de aprendizaje, de socialización, malos hábitos, inseguridades, timidez extrema, terrores nocturnos o dificultades cognitivas entre otros, cuyo único tratamiento es la constancia, el cariño y el apoyo de la nueva familia.

Debemos tener en cuenta que los niños adoptados a partir de la primera infancia no han tenido oportunidad de desarrollar el apego como vínculo entre las personas de su ámbito inmediato. Recordar al niño que se le quiere, que es una parte importante de la familia y que su llegada ha hecho muy felices a sus padres suponen un importante refuerzo positivo junto con todas las demostraciones de cariño posibles, tanto en público como en privado.

Este trabajo debe verse potenciado cuanta más edad tiene el niño adoptado, ya que el dolor emocional acumulado por circunstancias difíciles de su pasado es mayor y puede dificultar más las relaciones con los padres.

Es importante aceptar que tanto el niño como la familia necesitarán un proceso de adaptación, por lo que no debemos pretender que todo vaya sobre ruedas desde el  primer momento. Las diferencias y conflictos iniciales deben entenderse como la oportunidad para conocer al pequeño y su forma de actuar.

Saber escuchar es muy importante: tomar con seriedad las preguntas del pequeño, ofrecerle respuestas entendibles a su edad, y tratar con naturalidad y sin dramatismos el tema de su condición de adoptado es importante para crear unos buenos cimientos familiares.

Fomentar la expresión y comunicación de emociones es otro pilar de una buena relación con un hijo adoptivo. Según Banús, “a medida que el niño es capaz de verbalizar sus sentimientos reduciremos miedos, aumentaremos su autoestima, y disminuirán las conductas inadaptadas.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

Fuente: Psicodiagnosis

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