Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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No callar. Jorge Dobner


Mientras que en Francia ocupa portadas el escándalo por infidelidad del presidente Fançoise Hollande  el impacto de otros asuntos públicos se queda en  la nada, tal es el caso de la difícil situación económica del país y sus flagrantes casos de corrupción política.

Sobre esta cortina de humo, incluso los periodistas parecen en connivencia al desviar la atención de problemas más trascendentes. “¿Valérie Trierweiler sigue siendo hoy la Primera Dama de Francia?” fue la  primera pregunta que se formuló  en rueda de prensa tras conocer un nuevo plan de recortes de 50.000 millones de euros entre 2015 y 2017.

Lo cierto es que acostumbrados a ciertas técnicas de distracción, no es la primera vez y tampoco será la última. Todo lo contrario, la distorsión, exageración, invención y simplificación forma parte del habitual control social que ejercen las estructuras de poder; tal y como bien apunta el francés Sylvain Timsit en su artículo “Las diez estrategias de manipulación mediática”.

Así, tambien se explica que en España  el incesante “maquillaje” de cifras, neutralización de la información negativa acompañada de una buena, reorganización de la agenda política de acuerdo a las circunstancias.

Lejos de sutilezas la manipulación alcanza sus cotas más altas cuando se trata de dividir al pueblo cumpliendo la consigna “divide et impera” (divide y conquista) de la antigua Roma  o el hecho de acomodar la legislación en favor de intereses partidistas, así por ejemplo la Ley de Seguridad Ciudadana en España, prevé duras sanciones económicas para aquellas manifestaciones no comunicadas en instituciones públicas.

En última instancia el miedo es la peor arma, tan poderosa que sirve para acallar bocas. Siendo una emoción natural  se instrumentaliza, por desgracia, a menudo, en el dominio del pensamiento. “Si lo dice la mayoría…será verdad” pero no es más que consecuencia de una espiral de silencio, teoría que propuso la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann.

Se impone como mayoritaria la opinión de aquellos que con más entusiasmo y energía expresan mientras que el resto enmudece. Pero no hay que olvidar que somos seres sociales, necesitamos de la aprobación, popularidad y ante la amenaza de exclusión el clima de contagio ejerce tal presión que es difícil no sucumbir “a excepción de los duros de espíritu, que todavía persisten en esa opinión” según palabras de la autora.

Tomar conciencia es el primer paso para rebelarse. Si bien nadar a contracorriente nunca fue fácil, pocas cosas ofrecen tanta autosatisfacción, saberse real  y genuino, respirar en definitiva libertad.

Esta actitud no es solo resultado de un ideal sino que cada vez más provoca ciertos efectos.

Así lo ha demostrado los vecinos del barrio burgalés del Gamonal al sublevarse en contra de las obras del boulevard que ascienden a un coste de 8,5 millones de euros mientras que de forma incomprensible amenazan con cerrar una guardería que necesita 13.000 euros en reforma.

De momento ya han librado una batalla tal cual David venció a Goliat y el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, ha anunciado el cese de las obras en el bulevar.

En un sentido similar, destacar la iniciativa de ocho municipios catalanes (Terrassa, Santa Coloma de Gramenet, Girona, Granollers, Vilanova i la Geltrú, Mollet del Vallès, Sabadell y Castellar del Vallès – en las próximas semanas se sumarán Rubí y Barcelona –) que de acuerdo a la propuesta de la PAH multarán a las entidades financieras que tengan pisos vacíos durante más de dos años.

Porque a veces por difícil que sea la excepción, también puede convertirse en regla.

Solo basta confiar en ello como la mejor resistencia, alzar la voz en el silencio. ¡No te calles!

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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