Viernes 30 de Septiembre del 2016
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La dieta mediterránea, buena también para el medio ambiente


En el último número de la revista ‘Enviroment Health’ se ha publicado el estudio de cuatro investigadores de universidades españolas que ha comparado el impacto medioambiental de la dieta mediterránea con el modelo alimentario estadounidense.

El estudio parte de la idea de que la producción de alimentos es un factor de presión ambiental sobre el planeta importante, por las emisiones de gases de efecto invernadero que provoca, la contaminación, el consumo de agua y energía o la ocupación de tierra.

De esta premisa puede extraerse una primera conclusión: las dietas ricas en productos animales son más intensivas en consumo de tierra y energía que aquellas en las que predominan los vegetales.

El trabajo ha tomado como referencia la dieta media de los españoles para analizar el impacto medioambiental de la recuperación de la diea mediterránea tradicional, que poco a poco y debido a la globalización de la dieta occidental (la asociada a Estados Unidos) va perdiendo adeptos.

Los resultados son claros: si el esquema alimenticio español volviera a los patrones de la dieta mediterránea, las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria alimenticia descenderían un 72%, el uso de tierras agrícolas se reduciría en un 58%, el consumo de energía sería un 52% menor, y el del agua un 33%.

El coste medioambiental de que todos los españoles copiaran los hábitos de consumo alimentario de Estados Unidos supondrían un alza en los porcentajes de todos los factores de impacto medioambiental de entre un 12 y un 72%.

En el proyecto han trabajado investigadores de la Universidad de Las Palmas, Barcelona, y Oberta de Catalunya, junto con la Fundación Dieta Mediterránea.

Los alimentos que más energía consumen en general para su producción son los lácteos y la carne en la dieta estadounidense. En la española actual, es el pescado. En cuanto al consumo de agua, los alimentos que provocan mayor impacto son los lácteos, los aceites vegetales y la carne de nuevo.

En lo que se refiere a emisiones de gases inverandero, la carne se sitúa muy por delante de cualquier otro alimento. De hecho, según el estudio, la dieta estadounidense produco seis veces más gases inverandero que la mediterránea, y el doble de la actual en España, que podríamos denominar como “mixta”.

Aunque las tradiciones culinarias no son fáciles de modificar, es cierto que los consumidores cada vez son más sensibles respecto al medio ambiente y la salud, y están más informados sobre los productos que consumen.

Por todo ello, el estudio insta a retornar a contumbres alimenticias relacionadas con la dieta mediterránea. En el caso de España no es difícil, ya que, según recuerdan los investigadores, “es uno de los mayores productores y exportadores de productos típicamente mediterráneos, así que tendría sentido mantener un modelo de producción agrícola propio de la dieta mediterránea”.

Más información: Enviroment Health

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

Fuente: EFE

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