Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Juan Maldacena, el nuevo Albert Einstein


Para muchos Juan Martín Maldacena (Buenos Aires, septiembre 1968) será un completo desconocido. Como suele ocurrir – a excepción de contados casos –fuera del intrincado campo de la física su nombre pasa desapercibido para el grueso de los mortales. Pero si decimos que varias publicaciones especializadas lo comparan con Albert Einstein, el científico más importante del s. XX, entonces la cosa cambia.

Considerado un genio por sus propios colegas, Maldacena destaca con fundamentales aportaciones a la física teórica.  Entre todas, la que ha causado mayor asombro es precisamente aquella que unifica la “Teoría de la Relatividad” de Einstein con la de la mecánica cuántica.

En esta búsqueda de lo absoluto la nueva “Teoría de las Cuerdas” explica todas las partículas y fuerzas fundamentales de la naturaleza en una sola teoría que modela las partículas y campos físicos como vibraciones de delgadas cuerdas supersimétricas que se desplazan en un espacio-tiempo de más de 4 dimensiones. No obstante en base a ciertas inconsistencias que aún existían las resolvió en la llamada “Conjetura de Maldacena”.

Sus hallazgos le han valido el reconocimiento de la comunidad internacional. En el 2012 fue uno de los nueve científicos galardonados con el Premio Yuri Milner de Física Fundamental y el pasado año obtuvo el Premio Konex de Brillante como la figura más destacada de la década en las Ciencias y Tecnologías de la Argentina, premio compartido con Alberto Kornblihtt.

Con apenas 45 años y una carrera ascendente son muchas las expectativas depositadas en él. Sin embargo Maldacena no abandona la humildad propia de los grandes, familiar y de gustos sencillos sigue resolviendo fórmulas con papel y lápiz “creo que mucho de lo que se necesita para el estudio de las ciencias duras es paciencia y perseverancia, y no tan sólo inteligencia. Me parece que se enfatiza demasiado el intelecto y se deja de lado el esfuerzo”.

Aquel niño del barrio de Caballito de la ciudad de Buenos Aires, que ya intentaba desentrañar los procesos de la naturaleza es hoy profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en que trabajó y murió Einstein.

Dicen que las comparaciones son odiosas pero el Einstein porteño supera cualquier tópico.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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