Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Este mundo hay que cambiarlo. Opinión de Xavier Caño Tamayo


Este mundo no es justo y hay que cambiarlo.
Recordemos una vez más la respuesta de Warren Buffet a una pregunta sobre la crisis en The Wall Street Journal: “Por supuesto que es lucha de clases y mi clase, la de los ricos, gana“. Buffet es uno de los hombres más ricos del mundo y su desvergonzada contestación introduce una especie de balance de los dos últimos años de crisis, que prefiero llamar saqueo.

¿Saben que el 1% de la población de EEUU se quedó con el 95% del aumento de ingresos del país de 2009 a 2012?

¿Y que se apropió de casi el 70% del ingreso familiar real generado desde 1993 hasta el año pasado? En esos diecinueve años, los ingresos del 1% rico aumentaron un 86%, pero los del 99% restante, solo un 6,6%. Esclarecedor, ¿no? Pues eso muestra el reciente estudio de la Universidad de California en Berkeley, Striking It Richer: The Evolution of Top Incomes in the United States.

Tiene un nombre: Desigualdad. Desigualdad astronómica. Pero no solo en EEUU. Cuanto más se empobrece un país, más desigualdad hay. Hiriente, obscena. Y cuanta más desigualdad, más pobreza. Como ocurre en España. Y en Europa.

¿Qué hay al destripar las cifras de desigualdad?
En Europa, por ejemplo, en el Reino de España en particular, la llamada crisis ha sido pretexto perfecto para perpetrar un recorte de salarios sin precedentes desde 2000. Y un aumento de jornada laboral con menos retribución. Mientras se destruyen empleos en casi todos los sectores económicos.

Según un informe sobre grandes empresas de la Agencia Tributaria, éstas despidieron 1,5% de sus plantillas solo en octubre. En tanto que los salarios disminuían 2,5% de media en 2012. Por eso los beneficios de las 35 mayores empresas españolas aumentaron 13% más en los primeros nueve meses del año. Y en 2014 superarán esa cifra con creces. A costa de los trabajadores y trabajadoras.

Más beneficios no por mejor gestión empresarial ni por atender con mayor acierto las necesidades del mercado. Los beneficios de los grandes suben porque el empleo disminuye y los salarios bajan.

El mismo FMI constata que las empresas españolas exportadoras rebajan salarios para aumentar beneficios. Los beneficios están tan ligados a las rebajas salariales que la banca pide más moderación salarial en los próximos años sin el menor rubor.

Salarios aún más bajos. ¿Dónde quedaron los empresarios que justificaban sus beneficios porque creaban puestos de trabajo?

El BBVA incluso ha tenido la desfachatez de proponer una rebaja del 7% de los salarios para crear un 10% de empleo. ¿De dónde sacan cifras tan gratuitas? Porque los salarios no cesan de bajar desde hace años, pero no se crean empleos, como pretende el neoliberalismo, sino todo lo contrario. Incluso dejando de lado que la disminución de la demanda, concomitante con las rebajas salariales y destrucción de empleo, hará crónica la crisis.

Más aún. En el sector financiero hasta finales de 2012, las ayudas públicas totales al sector sumaban ya más de 1,42 billones de euros, como nos recuerda Sánchez Mato.

Algo más de 87.000 millones de euros, en forma de capital y 1,33 billones de euros en ayudas públicas diversas. Por cierto, esas ayudas públicas al sector financiero son como todo el PIB español y un tercio más. Mientras se recorta en educación, sanidad, servicios sociales, ciencia…

Y broche de oro para tan capitalista sinrazón; la perniciosa y muy peligrosa sinrazón de beneficios por encima de todo. Como ha contado la revista Diagonal, en el encuentro internacional en Varsovia, COP19, para hacer frente al calentamiento global, cambio climático y sus tremendas consecuencias, las empresas industriales y extractivas más contaminantes del mundo han tenido un papel protagonista.

Una rendición en toda regla ante el poder corporativo en beneficio de los contaminadores. En vez de controlarlos y obligarlos a respetar el medio ambiente y la Tierra. De momento han logrado aplazar hasta 2015 tomar medida alguna contra la contaminación y el cambio climático. Da igual que días antes de COP19 el tifón Haiyan devastara buena parte de Filipinas. Las industrias contaminantes, a lo suyo: cuantos más beneficios mejor. Caiga quien caiga.

El capitalismo es predador y además, suicida. Como dice Josep Fontana, “se acabó la vieja política más o menos socialdemócrata, cuando las cosas se negociaban. Hoy, la rebaja de salarios es sistemática. Pero sólo luchando contra los retrocesos y defendiendo derechos, que se ganaron con dos siglos de luchas sociales, enderezaremos el rumbo”.

Como ha escrito Simon Torney, la gran esperanza es que la gente común ha visto que este modelo no funciona y, siguiendo a Marcos Ana, “el cambio a fondo, revolucionario, no se produce en un pispás. Continuar adelante es una lucha constante. No hay otro camino: este mundo no es justo y hay que cambiarlo”.

Y sí se puede. En América Latina con gobiernos progresistas, la pobreza ha bajado del 41,5% al 29% de 2003 a 2009, tras dos décadas de mantenimiento o aumento de la pobreza.

Y más que se puede cambiar. Por ejemplo, que el miedo cambie de bando y sustituyamos esta sociedad capitalista y predadora por otra mucho más justa y solidaria.

Xavier Caño Tamayo 
Periodista, escritor, militante de Attac y defensor de derechos humanos
Fuente: ATTAC

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. mirta Responder

    ¿Como que el cambio a fondo no se produce en un pispas? Dejen de consumir lo innecesario, que es casi todo, y veran.

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