Viernes 30 de Septiembre del 2016
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“En Dropbox no es el yo, es el nosotros”


Dropbox fue concebido en un autobús de la precaria compañía Fung Wah que une las ciudades de Boston y Nueva York. Bueno unía, porque en la actualidad la línea está suspendida por investigaciones administrativas federales. Pruebas por analizar no le faltan… a tenor de los accidentes, irregularidades y mala reputación que la han llevado al cierre. Eso sí, eran muy trabajadores. Quizás demasiado y a cualquier coste. Uno da fe que fue la primera compañía en circular tras el huracán Sandy que paralizó la ciudad de Nueva York en Octubre de 2012.

Pues en una de estas idas y venidas, iba como pasajero Drew Houston, cofundador y CEO de Dropbox. Ahí, entre la espera en la parada de South Station de Boston y ‘acomodado’ en uno de los asientos de Fung Wah, Houston empezó a conceptualizar la idea de lo que es hoy el mayor servicio de almacenaje de archivos en la red.

Los días posteriores y tras dejarse a menudo el USB en casa, empezó a picar algo de código en lenguaje Phyton… hasta sentar las bases de Dropbox. En la actualidad, la compañía está valorada en 10 mil millones de dólares.

Y una tarde de lunes cualquiera como hoy, el MIT -lugar que lo vio crecer como estudiante- invita a Houston a charlar en una conferencia que versa sobre el talento. Sus recomendaciones son varias y se mezclan entre la implicación, asumir grandes retos y el talento.

“No hay que contratar a gente buena, hay que contratar a gente increíble”, “en Dropbox no es el yo, es el nosotros” o “la gente se pone barreras delante suyo antes de empezar a correr”.

No son expresiones soltadas a la brava ni mucho menos. Curiosamente, el caso es que Houston dedica la mayor parte de su jornada laboral a la contratación de personal en una compañía que alcanza ya los 550 trabajadores. Eso sí, Houston reconoce que sigue picando código y se gana la tímida risa de un auditorio de marcada presencia empresarial.

Echando la mirada atrás, declara que el principio de Dropbox se cimentó con la ayuda y contratación de compañeros de clase. Y esta fase, como la actual, no están exentas de “ensañamiento” a la hora de fichar alguien más, reconoce Houston. Irónicamente, dice “que perseguimos a alguien hasta el infierno, si hace falta”. Más risas.

Sin embargo, en perfecta simbiosis entre el yo y el resto de la empresa, Houston reconoce que esta es una labor de todo el personal de la compañía. “El trabajo de cualquier empleado de la compañía es traer a gente grande porque son muy pocos”, declara.

Y para los que se resisten, se trata de una carrera a largo plazo “en la que hay que hay que traerlos a tu órbita”. “La esencia es rodearse de gente que te hace mejor”, concluye.

Y ojo, la gente con la que uno se rodea no es cualquier cosa. Según Houston, en modo metafísico, resume que uno mismo es el resultado de las cinco personas con las que más se rodea. Para Houston: el cofundador de Dropbox, su novia, el personal de Management… entre otros. En resumen, no es el yo, es el conjunto.

Carlos Betriu
Rdacción

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