Viernes 30 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

Cultura es dinero


Francia descubre una mina de oro en la cultura.
De ahora en adelante, cuando escuche la palabra cultura, ¿el presidente François Hollande sacará la chequera? El gabinete Ernst & Young le ha presentado “la primera evaluación económica de los nueve sectores de la cultura”.

Sorpresa: cultura es dinero. Una industria que en el 2011 movió nada menos que 74.600 millones de euros.

Para entenderlo gráficamente: la suma iguala, casi, los 75.000 millones del sector inmobiliario. Y se acerca a los 77.000 millones de la hostelería más la restauración. O sea, por encima de los 67.000 millones de las telecomunicaciones, los 62.000 de la química, los 59.000 de la industria del automóvil o, incluso, de los 43.000 millones de euros del tan cacareado sector del lujo, presentado a menudo como el único que soslaya la crisis. A pesar de que sus actores son por lo general multinacionales que, por lo tanto, pagan pocos impuestos en Francia.

Detrás de estas cifras, algo mucho más importante: el nacimiento de un lobby, Francecreative.fr, instigado por la sociedad de autores, “para enfrentar a los gigantes americanos de internet, que sitian Bruselas para denunciar la excepción cultural francesa”.

La unión hace la fuerza. Y en el siglo de las redes sociales, el colectivo manda hasta en esa suma de egos que suele y debe ser la cultura. Lo comprendió la Sacem -sociedad de autores, compositores y editores de música- de Francia, cuyo director general, Jean-Noël Tronc, creó Francecreative.fr como “plataforma común de los nueve sectores de las industrias culturales”.

Este es el flamante eco a las nueve musas: música, espectáculos en vivo, prensa, libro, radio, cine, televisión, videojuegos y artes gráficas y plásticas. El conjunto adoptó las inevitables siglas. En este caso, ICC: industrias culturales y creativas.

Importante el término industria: ICC significa también 1,2 millones de puestos de trabajo (el 5% del empleo francés), un 92% en empleos directos.

Y Marc Lhermite, autor del estudio, subraya que “en su mayor parte, son empleos muy ligados al territorio y por lo tanto, no son deslocalizables como los de otras industrias”.

Según Tronc, “en la Europa comunitaria prevalece un discurso tendencioso, redactado por los lobbies extraeuropeos, que define a la cultura en general, y a la francesa en particular, como un sector demasiado protegido por las ayudas estatales, escasamente productivo, pobre en puestos de trabajo directos”.

Por eso recurrió a un reputado gabinete independiente, Ernst & Young -rebautizado recientemente EY- para contar con un objetivo balance financiero de la ICC francesa. Poderosa. En el podio planetario, por ejemplo, Universal Music Group -número uno de la música-, Hachette -vicecampeón de la edición mundial- y Ubisoft, medalla de bronce del sector de videojuegos.

Sin olvidar que Francia es el segundo exportador mundial de filmes, tras los EE.UU.; su repertorio musical el segundo más difundido en el mundo. Y el francés, la segunda lengua más traducida en literatura…Tronc añade que, “como nuestro sector de videojuegos realiza el 80% de su volumen de negocio en el extranjero, con el consiguiente ingreso de divisas, deja pequeño el balance de los GAFA -Google, Apple, Facebook, Amazon…-, que pagan un mínimo de impuestos en Francia”. Tampoco proveen demasiados puestos de trabajo: “Amazon apenas si ha creado 1.500 empleos en Francia”.

No es extraño que la iniciativa haya partido de alguien como Tronc: a sus 45 años, sus antecedentes incluyen labores en el Parlamento europeo, en Accenture y, entre 1997 y el 2002, como consejero de nuevas tecnologías del primer ministro. Para rematar, cinco años en France Telecom/Orange. Y luego, la presidencia de Canal + Overseas, donde estaba a cargo de las actividades internacionales del grupo.

Para Tronc, “los propios interesados, y sobre todo la opinión pública, conocen mal el peso financiero, social, de la cultura. Incluso hay quienes la ven en declive porque confunden, por ejemplo, la decadencia en las ventas de música grabada con el sector en si, en el que los discos tan sólo representan el 10% de la actividad. La diversidad de actividades y del modo de gestionarlas -financiación pública, privada y mutualista- explica que los mismos integrantes de las ICC tengan una vaga idea de lo que realmente representan”.

En fin, en el país de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, autor dramático de obras como Las bodas de Fígaro, pero también hombre de negocios, traficante de armas -los fusiles de la revolución norteamericana contra Inglaterra- y sobre todo creador de la Sociedad de autores dramáticos (1777) y, a su través, de los derechos de autor, la Sacem que Tronc dirige es la segunda mundial en importancia.

Oscar Caballero
Fuente: La Vanguardia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>