Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Brasil, blindaje contra el espionaje masivo


Como era de esperar las revelaciones del ex técnico de la CIA, Edward Snowden, desataron tras de sí una sucesión de reacciones cuya impronta a día de hoy – y pasados unos meses –continúa presente. Gracias a su denuncia sobre el espionaje masivo de la NSA  (la Agencia de Seguridad Nacional en Estados Unidos) Snowden no solo cumplió el propósito de abrir los ojos al mundo  sino que también provocó la colaboración gubernamental en aras de una mayor privacidad.

Este es el caso de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff,  con fuerte determinación  canceló una visita oficial a Washington al tiempo que promovió en la ONU –en alianza con Alemania – la resolución de nuevas reglas para la administración mundial de internet.

En su declaración ante la Asamblea General de la Naciones Unidas “Brasil sabe cómo protegerse. Brasil redoblará sus esfuerzos para contar con leyes, tecnologías y mecanismos que nos protejan de un modo adecuadamente contra la intercepción ilegal de comunicaciones y datos.

Mi gobierno hará cuanto esté a su alcance para defender los derechos humanos de los brasileños y proteger los frutos surgidos del ingenio de los trabajadores de las empresas de Brasil”.

Dicho y hecho. Sabedora del potencial de un país que integra el bloque de los BRICS y es exponente de la economía social, Dilma Rousseff ha desafiado la vigilancia exhaustiva a través de una serie de iniciativas de soberanía digital. “Aquí no hay terrorismo” sentencia frente a los que legitiman tal intromisión por razones de seguridad.

Entre las medidas destaca al menos dos redes de cables de fibra óptica que se presentan independientes a la infraestructura dominante de Estados Unidos.

La primera es un anillo de fibra de óptica de la Unasur con 10.000 kilómetros administrados por empresas estatales para reducir costes a los usuarios. La segunda – prevista en 2015 – integra el proyecto BRICS Cable, una red de 34.000 kilómetros de cables interoceánicos que alcanzará otras ciudades como Singapur, Ciudad del Cabo y Fortaleza.

De otro lado, Rousseff ha desvelado que su ministro de defensa, Celso Amorim,  y ministro de exteriores en Argentina, Héctor Timerman, están desarrollando un proyecto para combatir el espionaje y amparar los recursos naturales estratégicos que involucra a las Fuerzas Armadas de ambos países.

Además de estas infraestructuras físicas se contempla la instalación de servidores dentro de la nación, diseñar un servicio de mails con su propio sistema de encriptación así como exigir a empresas como Google o Facebook el almacenamiento de información de usuarios de Brasil en servidores locales.

En última instancia con el fin de garantizar la neutralidad en la red se plantea una ley llamada Marco Civil de Internet rebautizada como la “Constitución de Internet para Brasil”. Siendo paradigma de los avances en derechos de Internet promulga por ejemplo la libertad de expresión y privacidad de los usuarios o la protección a proveedores de servicios de Internet, servicios de alojamiento y sitios web, acerca de la responsabilidad legal de los contenidos subidos por terceros.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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