Jueves 29 de Septiembre del 2016
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2035, el año que marca el fin de la pobreza


Por muchos es conocida la faceta filantrópica del fundador de Microsoft,  Bill Gates, que en colaboración con su esposa, Melinda Ann French, vienen desarrollando una importante labor humanitaria desde la Fundación Bill y Melinda Gates.

Sin duda estos años de inmersión solidaria e información concerniente le han valido al  hombre más rico del mundo una visión más amplia, que ahora expone en una audaz predicción “para el año 2035, casi no quedará ningún país pobre”.

En la carta anual de la fundación respalda con datos este mensaje optimista al tiempo que desmitifica ciertas cuestiones sobre la ayuda al desarrollo: que los países pobres están condenados de forma inexorable a seguir siéndolo, la ayuda exterior se derrocha y es corrompida, y que salvar vidas favorece la superpoblación.

Gates refuta cada uno de los supuestos y afirma por contra que “el mundo está mejorando” aunque “a cámara lenta”, pues la imagen mundial de la pobreza “ha cambiado completamente durante el transcurso de mi vida”.

Sobre el primer mito señala que el porcentaje de población pobre se ha reducido a la mitad desde 1990, basta analizar la evolución de Ciudad de México, Nairobi o Shangai. Por ello, el estadounidense considera necesario dejar de catalogar a los países como “desarrollados” y “en vías de desarrollo” para en su lugar clasificar según ingresos -altos, medios y bajos-.

El segundo mito relativo al despilfarro de la ayuda exterior es una mera excusa para que los políticos consigan recortarlas. El importe de las ayudas representa un porcentaje mínimo por ejemplo en Estados Unidos el presupuesto que el gobierno destina equivale a un 0,8 por ciento del PIB, oséase, menos de 30 dólares por ciudadano.

En cuanto al nivel de corrupción Gates explica el caso de Camboya cuando el pasado año la prensa desveló que los funcionarios del país africano estaban siendo sobornados por contratistas para comprar las mosquiteras que el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA , la Tuberculosis y la Malaria (FML) había destinado al país.

Sin embargo el asunto fue resuelto gracias a una auditoria interna en el FML, eso no quita  que desde el 2003 se ha reducido un 80 por ciento las muertes por VIH, luego la ayuda exterior se constata en el incremento de vidas salvadas. La corrupción es un problema transversal, no depende de la causa sino de la honorabilidad de las personas, más cuando el capital y el poder entran en juego.

Por último el tercer mito “salvar vidas contribuye a la superpoblación” se desmiente de acuerdo correlación entre la tasa de natalidad y mortalidad infantil de los países. En base a dicha analogía en aquellos países donde la tasa de mortalidad infantil (TMI) es alta las mujeres acostumbran a tener más hijos, en cambio si la TMI es medianamente baja las mujeres engendran menos vástagos. Por lo que “salvar vidas no contribuye a la superpoblación. De hecho todo lo contrario”.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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