Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Agua: alta tecnología para una gestión inteligente


La pérdida silenciosa de agua de los hogares aumenta día a día aunque no nos demos cuenta. Miles de litros se pierden a través de minúsculas grietas en las tuberías que a nivel doméstico no apreciamos hasta que son grandes fugas.

La buena noticia es que la tecnología ya está preparada para hacer frente a este problema mediante un concepto clave: redes inteligentes.

Chang Liu, profesor de ingeniería mecánica y eléctrica de la Universidad de Chicago, que trabaja en el desarrollo de las redes de agua inteligentes, ha afirmado que el noventa por cierto de las pérdidas actuales de agua se pueden prevenir con la tecnología moderna.

Las redes inteligentes de agua de alta tecnología funcionan en los medidores y sensores a nivel de suministro y de uso local, y se pueden encargar de vigilar cualquier detalle: desde la temperatura, hasta rastros de productos farmacéuticos en el agua, incluyendo las pequeñas fugas en tuberías.

El uso local de estas redes hará mucho más eficientes los usos del agua, y beneficiará también a granjas y agricultores, ya que son capaces de medir la humedad del suelo y tener en cuenta las condiciones meteorológicas para indicar exactamente en qué momento regar y qué cantidad de agua necesitan las plantas.

Estas soluciones ya se aplican en agricultura en ciudades como Fresno, en California.

Algunas aplicaciones de la tecnología para el control del agua ya son una realidad en diferentes puntos del mundo.

IBM ha visto mucho futuro en las redes de agua inteligente y está haciendo inversiones masivas para su desarrollo. En el río Paraná, que fluye a través de Paraguay, Brasil y Argentina, la corporación esta implementando la tecnología inteligente en el análisis del impacto de la desforestación a la hora de provocar inundaciones para así poder preverlas y evitarlas.

Algunas aplicaciones de la tecnología para el control del agua ya es una realidad en diferentes puntos del mundo.

En la pequeña ciudad de Barrie, en Canadá, en 2011 se introdujo un sistema inalámbrico que mide la cantidad de agua que fluye por las tuberías que detecta y avisa cuando hay despilfarro: desde una fuga a un grifo abierto demasiado rato. Se calcula que este sistema hará ahorrar veinticinco millones de dólares en los próximos 20 años.

Alba Sánchez
Redacción

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