Miercoles 28 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2

¿Quieres ser feliz siempre? Perdona. Opinión de Maria Fernández-Capo


Mandela, embajador del perdón.
Nelson! ¡Nelson! Así acabó aclamando el opresor al oprimido. Un ofensor redimido, un ofendido ensalzado. ¿Cómo pudo ser? Pudo y fue a través del perdón.

Mandela para unos, Madiba para otros, perdonó sus 27 años de cruel e injusto encarcelamiento y perdonó los crímenes a su pueblo.

Perdonó e inspiró a millones de sudafricanos, que dejaron atrás el rencor y las ansias de venganza, en pro de un bien mayor, la paz.

Gran hazaña, ¡qué heroicos! Porque perdonar es difícil, requiere tiempo y siempre cuesta, pero conviene hacerlo.

Perdonar es bueno para la propia salud física y psíquica, y es bueno para todos, así lo dicen estudiosos del tema como McCullough o Worthington. Siendo así, ¿por qué no nos autoprescribimos más el perdón en nuestras vidas, al menos con tanto empeño como ponemos en llevar una dieta sana, hacer ejercicio o evitar el estrés?

Hombre o mujer, joven o adulto, lo importante es que uno quiera. Quien ama, perdona. Perdona quien renuncia a la venganza y desea el bien de su ofensor, a pesar de todo. Al contrario de lo que alguno pueda pensar, perdonar no es un signo de debilidad, sino que denota fortaleza.

Perdonar nos da paz, todos la hemos experimentado cuando lo hemos hecho de verdad. Mandela, además, perdonó aun antes de que el ofensor pidiera perdón. Perdonó porque simplemente quiso. Sufrió mucho y perdonó mucho. No olvidó, no minimizó.

Pudo escoger y escogió la generosidad frente al resentimiento y el futuro frente al pasado. Tuvo un objetivo superior a la venganza y por eso me atrevo a afirmar que Mandela, a pesar de lo sufrido, fue feliz la mayor parte de su vida.

Ya lo dice un proverbio que cita Jutta Burgraff en El arte de perdonar: “¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona”.

Madiba y su pueblo quisieron y pudieron perdonar. Dejémonos inspirar por los grandes ejemplos, no dejemos de intentarlo: nos van la salud, la felicidad y el futuro de la humanidad en ello. Ya lo dijo Desmond Tutu: “Sin perdón, no hay futuro”.

¡Nelson! ¡Nelson! Gracias y perdone. Gracias por ser luz en el camino y perdone porque, sabiendo que usted quiso y pudo, no todos conseguimos estar siempre a su altura, y no siempre queremos o podemos perdonar. Lo que está claro es que el recuerdo de su ejemplo nos lo hará más fácil.

Maria Fernández-Capo
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>