Sábado 01 de Octubre del 2016
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Nuevos líderes para nuevas causas


Líderes después de Mandela.
La muerte de Nelson Mandela a principios de este mes ha dejado otro hueco en la lista de referentes mundiales. Tras un siglo de grandes figuras en la lucha por los derechos humanos, ¿qué líderes quedan?.

Luther King, Gandhi, Teresa de Calcuta o el propio Mandela han inspirado, con sus luces y sus sombras, a millones de personas, sobre todo jóvenes, que han visto encarnados algunos de los valores universales como el compromiso o la justicia social.

El relevo se antoja algo difuso. Barack Obama parecía una alternativa a ese liderazgo global. ¿Fue sólo un espejismo? “Muchos pensaron que cambiaría el mundo y no ha podido hacer gran cosa”, recuerda Joan Botella, decano de la facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona. Con Guantánamo aún abierto y rodeado del escándalo del espionaje masivo, la figura de Obama pierde fuelle.

“Realmente cuesta encontrar un referente actual para las generaciones futuras”, reconoce Botella. Este politólogo recuerda sin embargo que los referentes se forjan con el paso del tiempo, normalmente cuando esa personalidad muere. “No hay más que ver el caso de Mandela, cuyo partido político se incluyó en las listas de organizaciones terroristas durante años”, o de Gandhi, denostado por los británicos y medio mundo antes de la independencia de India.

Aparte de cierta distancia en el tiempo, el líder global necesita un factor que aglutine. Y aquí entra en juego la evolución de la propia sociedad.

El filósofo Norbert Bilbeny sostiene que, en un mundo más inestable, los múltiples focos de interés hacen que emerjan liderazgos locales y parcelados, a pequeña escala. “Escasean los referentes globales, pero aparecen otros más diversos, que abarcan múltiples facetas de la vida”, señala. Cada uno aporta sus valores y responde a un reto no alcanzado. La joven pakistaní Malala Yousfzai representa la libertad religiosa,

la oposición al fanatismo y el derecho a la educación de todos los niños; el deportista Kilian Jornet, el esfuerzo y la superación personal, y la activista Ada Colau, el derecho a una vivienda digna y el rechazo a los abusos del capitalismo económico, apunta Bilbeny. “Coexisten liderazgos diversos, como en una poliarquía”, añade.

La lucha contra una injusticia se mantiene sin embargo como la principal característica de estos nuevos referentes. Ahí están las artistas y activistas rusas Pussy Riot. Portadoras, quizás muy a su pesar, de la bandera de la libertad de expresión y de la protesta contra los excesos del poder. La justicia rusa decidió encarcelar a dos de sus miembros, Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina, por cantar en un centro de culto ortodoxo y mofarse del Gobierno y de la Iglesia. Después de casi dos años en prisión y con la condena prácticamente cumplida, puede que el Parlamento ruso facilite su puesta en libertad.

Los políticos del país aprobaron ayer una amnistía con motivo del veinte aniversario de su Constitución que se extiende a los condenados por “gamberrismo”, el delito que se imputa a las Pussy Riot. Las actividades del fundador de Wikileaks, Julian Assange, han aglutinado también a personas que buscan un nuevo contrapoder, que arriesgue más y ponga en cuestión el orden mundial.

La lucha por una causa justa, pues, continúa predominando entre los nuevos referentes, pero se le suman otros objetivos. La tecnología y la innovación han creado símbolos seguidos en todo el mundo.

El fallecido Steve Jobs sería su máximo exponente. Con una vida personal agitada y una ética más que cuestionable, es el modelo de miles de jóvenes. El creador de Apple daba discursos aleccionadores en universidades de prestigio -como su ya famosa conferencia en Stanford-, cuenta con varias biografías y una película.

El periodista Walter Isaacson recuerda en su libro sobre Jobs cómo le sorprendió que este le llamase para encargarle su biografía. “Se comparaba con grandes figuras mundiales”, escribe. Al final, Isaacson reconoce que las pretensiones de Jobs eran fundadas. Mark Zuckerberg, de Facebook, estaría en el grupo de los líderes tecnológicos que encabezó Jobs.

Hoy en día, el único líder global actual es el papa Francisco, independientemente de que se sea católico o no, coinciden tanto Bilbeny como Botella.

Este último ve un futuro de líderes muy cercanos a cada comunidad, que irradian a la opinión pública, como sucedió con Josep Guardiola hace dos años.

“En todo el mundo predomina una actitud crecientemente cínica, que hace que no se confíe en un único líder que lo solucionará todo”, sigue Botella. No es necesariamente malo. De esta manera, añade este politólogo, los jóvenes son también “más conscientes de que si quieren cambiar algo, lo tienen que hacer ellos mismos”. Y quién sabe si de estos nuevos pequeños líderes locales saldrá otro referente global, afirma Àngel Castiñeira, director de la cátedra de Liderazgo de Esade-URL.

“Las grandes figuras fueron al principio líderes locales que tuvieron que enfrentarse a retos de gran magnitud”. Y retos, precisamente, no faltan.

Maite Gutiérrez
Fuente: La Vanguardia

1 comentario

  1. mirta Responder

    Me parece bueno que los jovenes esten mas conscientes que si hay que cambiar algo, debemos empezar por casa,
    es decir por y en ellos mismos, pues solo podemos ser lideres en y de nuestros pensamientos.

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