Jueves 29 de Septiembre del 2016
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La rapera con hiyab


Desde que actuó por primera vez en Octubre, los nuevos fans Mayam Mahmoud’s han compartido más de 50 mensajes diarios de apoyo en Facebook.  Aunque también hay algunos mensajes inoportunos o desagradables.

“Algunos dicen que estoy creando una mala imagen del Islam”, dice Mayam, “O incluso, que soy infiel”.

Mahmoud ha desafiado los nuevos retos  y comportamientos de la mujer egipcia, especialmente entre  las que usan hiyab.  

La joven egipcia, de 18 años, no es la primera rapera con velo, ni la más experimentada. Pero ha sido a raíz de su aparición en Arabs Got Talent, un show emitido en prime time en Oriente Medio, cuando ha conseguido atraer la atención del público.

Mucha gente comenta si es posible que una joven con velo, incluso una mujer, pueda hacer esto en Oriente Medio, comenta Mahmoud, quien añade que llevar velo es una opción personal y que tiene poca relevancia para su música. “Si el sueño de una chica es trabajar en un campo donde pocas mujeres trabajan, cursar estudios superiores o trabajar en una posición superior que su marido… éstas cosas, normalmente, no le son permitidas.”

Rapear es un ejemplo de ello. No es el camino tradicional para los hombres Egipcios y para las mujeres, es aún más difícil.

“Las mujeres que trabajan en el terreno de la música son muy mal consideradas moralmente. Ya se sabe que cuando una chica quiere gravar una canción, ella será la única mujer en el estudio, rodeada de hombres. Por lo tanto, es difícil encontrar alguien que trabaje con ella, con quien tocar una pieza.”

Mahmoud, estudiante de economía aún sin licenciarse en El Cairo, intenta no escuchar el hip-hop occidental. Su mayor influencia ha sido su madre, quien la introdujo en el mundo de la poesía cuando tenía 12 años y la animó a escribir su propio trabajo. Cuando su poesía se convirtió en rap, sus padres, inicialmente,  tenían una actitud escéptica, porque consideraban que no era una actividad suficientemente femenina para ella.  Pero poco a poco, empezaron a confiar en ella y de vez en cuando, le permitían grabar una canción en Alexandria, la segunda ciudad de Egipto, mientras la esperaban en el café de la esquina.

Sus apariciones en televisión fueron sus primeras actuaciones. El interés por su música ha crecido rápidamente, y a día de hoy, ha actuado cinco veces en la universidad, frente a un público entusiasta que dice encontrarla con mucho talento. “El otro día una mujer se acercó a mí y me comentó que me había visto en la televisión con sus amigas“recuerda Mahmoud, “Ella dijo: sigue diciendo todo aquello que nosotras no tenemos el valor de decir ni de hablar. Te has convertido en la esperanza. Estás motivando a la gente a movilizarse, a hacer  cosas.”

Sus fans la encuentran inspiradora no sólo por que sea una mujer, si no porque su trabajo se centra en el acoso sexual, tabú social en su región.

El acoso es un problema endémico en la sociedad Egipcia: un 99.3% de las mujeres egipcias declaran haber sido víctimas de una agresión sexual, así como el 91% de ellas dice sentirse insegura en las calles, de acuerdo con un estudio publicado por las Naciones Unidas en abril del 2013.

Por su parte., Mahmoud siempre lleva con ella un kit de seguridad personal, para protegerse frente a una agresión. No obstante, muchas mujeres tienen miedo de discutir estos temas públicamente, porque puedan ser señaladas o estigmatizadas. Las mujeres que se atreven a decir lo que piensan, suelen asumir que de alguna manera, llaman la atención. “Le pasa a todo el mundo”, dice ella, “pero todo el mundo tiene miedo de hablar  de ello”.

Sus canciones tratan el acoso sexual y cómo se culpa a las mujeres de las agresiones, condenando la sociedad egipcia por aceptar dicho acoso como parte de su día a día y por permitir su enmudeciendo tanto en hombres como en mujeres.

“Una mujer escogerá siempre mantenerse en silencio si se la acusa a ella, pero cada vez que nosotras no decimos nada, hacemos el problema mayor. Quizás el acoso aquí es peor y mayor que en otros países, pero eso sucede porque nosotras escogimos callarlo y entonces, piensan que pueden hacerlo cada vez más”.

 Marta Alemany
Redacción

Fuente: The Guardian 

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