Martes 27 de Septiembre del 2016
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Empleados felices


En ocasiones las empresas ejercen una cultura de presión en sus trabajadores con tal de favorecer el rendimiento. No obstante, al contrario del propósito inicial diversos estudios acreditan que un exceso de tensión en el trabajo conlleva un aumento del estrés, lo que se traduce en una serie de costos tanto en empleados como en empleadores.

Se calcula que alrededor del 46 por ciento de los trabajadores con alto nivel de estrés elevan los gastos de atención en salud y rotación de personal. Un impacto que se transfiere sobre el  volumen del negocio pues el 52 por ciento de los empleados aseguran que el estrés les ha motivado la búsqueda de un nuevo trabajo, rechazar una promoción e incluso abandonar el trabajo.

Sin embargo existe una alternativa menos agresiva con grandes beneficios a largo plazo: la ética de la compasión.  

Los empleados felices activan un círculo de virtudes en favor de la empresa. Cuando los trabajadores se sienten de mejor ánimo son más solícitos con los clientes y prestan su ayuda al resto de los compañeros. Luego repercute en el buen clima del trabajo, la identificación del trabajador con los valores de la empresa y un mayor compromiso que en última instancia impulsan los niveles de productividad.

¿Por qué la compasión ejerce tal poder?
Una razón puede ser su impacto en la relación social. De acuerdo a la investigación de los psicólogos Ed Diener y Martin Seligman una buena conexión con los demás mejora la salud mental y física al tiempo que acelera la recuperación de la enfermedad.

Todavía hay que salvar el prejuicio sobre un perfil de gerente o director, el hecho de rehuir de la compasión por miedo a parecer más débil.

Pero la historia nos enseña la existencia de grandes líderes también altamente compasivos: Mahatma Gandhi, Madre Teresa de Calcula, Martin Luther King o el reciente fallecido Nelson mandela, como una muestra inspiradora.

En este punto, otra investigación dirigida por el psicólogo Jonathan Haidt en la Universidad de Nueva York demuestra que ver a alguien ayudando a otra persona crea un estado de bienestar “la elevación”. Lo que a modo de un espejo no solo lleva a practicar la compasión con los demás sino también con nosotros mismos.

Una vez aplicada en el área de los negocios, los resultados fueron inmejorables. Cuando los líderes se mostraron justos y generosos sus empleados experimentaron dicha elevación, más lealtad y compromiso.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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