Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Democracia participativa: el ejemplo de Fígaro


Una alternativa política a la mayoría absoluta y la total potestad ante las decisiones políticas y económicas en un Ayuntamiento sí es posible. Así lo ha demostrado Lluc Peláez, alcalde del municipio Figaró-Montmany, situado en la provincia de Barcelona y de aproximadamente unos 1000 habitantes.

El camino hacia una democracia participativa
El alcalde pertenece a la Candidatura Activa del Figaró (CAF), un grupo de electores que rompieron con la norma general de los partidos políticos y decidieron organizarse. Así las cosas, en 2003 se presentaron a las elecciones municipales y desde entonces, gobiernan en el pueblo. Sus inicios no fueron fáciles, eran minoría en el Ayuntamiento y tenían que gobernar junto a Convergència i Unió (CIU).

A partir del 2011, gracias a una democracia más participativa, consiguieron una mayoría absoluta. Desde entonces, gobiernan con total libertad pero con el pueblo.

El programa electoral del CAF lo votaron sus habitantes, una vez elegidos por el pueblo, se discutió con ellos los diferentes puntos del programa, organizados por comisiones. El resultado fue la redacción del Plan de Actuación Municipal (PAM) para toda la legislatura. En la papeleta se informa de las posibles actuaciones municipales así como el coste de cada una.

Lluís Feliu, uno de los fundadores y concejal de Vía Pública, comenta: “Nuestro objetivo era, desde el principio, hacer una democracia participativa, reglamentarla y cumplirla”.

La implicación del pueblo
¿Cómo se constata esta participación ciudadana? Los niños del pueblo cada año tienen la opción de decidir cómo destinar parte del presupuesto. Por ejemplo, el primer año, decidieron hacer una Feria de Navidad y se gastaron todo el dinero de golpe, progresivamente, han sabido distribuir mejor su partida presupuestaria.

Otro caso de éxito de participación ciudadana es la creación, por parte del Ayuntamiento, de un canal con las familias a través de los niños. En la escuela fomentan el debate y el proceso participativo y una vez en casa, los niños comentan con sus padres sus opiniones e iniciativas.

“Ahora sentimos como los niños hablan del bien común y de intentar mejorar el pueblo”, comenta su alcalde.

Un ejemplo para otros municipios
Figaró ha sido un lugar de peregrinaje de varios ayuntamientos, incluso de fuera de España, para conocer la realidad y aprender de las acciones de este municipio catalán.
El proyecto educativo y la Agenda 21, una guía de las Naciones Unidas para fomentar el desarrollo sostenible de los municipios, son temas clave para su equipo de Gobierno. Asimismo, han creado un sistema de “criterios correctivos” en todas las votaciones, para favorecer este tipo de políticas.

Figaró, objetivo de las cámaras
Desde el 2011 tres realizadoras audiovisuales están siguiendo todo el proceso participativo de este pueblo para hacer un documental. Actualmente, buscan recursos mediante Verkami para poder terminarlo y mostrar a la sociedad que es posible una participación real y un proceso de democracia participativo en la sociedad actual.

Marta Alemany Lara
Redacción

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