Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Bachelet entrará en la historia


Bachelet, lista para la historia.
“Sí se puede”. Firmado: Evelyn. El eslogan de resonancias obamaniacas empapela las vallas publicitarias de medio Chile, pero su protagonista, la candidata derechista Evelyn Matthei, lo tiene crudo. Sería una sorpresa épica que la Alianza gobernante retuviera el poder en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de hoy.

Sólo un milagro evitará que la exmandataria socialista (2006- 2010) Michelle Bachelet, regrese al palacio de la Moneda, algo que, tras la dictadura, no logró ninguno de sus predecesores.

La derecha se está concentrando, más bien, en obtener un resultado digno que no permita a la Nueva Mayoría, la coalición de centroizquierda opositora, presentar su victoria como un triunfo arrasador de Bachelet. No obstante, la única encuesta difundida en este mes de campaña de la segunda vuelta otorga a la expresidenta el 63%, que sería el mayor porcentaje logrado por un candidato desde la restauración democrática, si bien los democristianos Patricio Aylwin y Eduardo Frei ganaron en primera vuelta, pero con guarismos inferiores.

La encuesta indica que Matthei se quedaría con el 36%, superando el 25% obtenido en la primera vuelta del 17 de noviembre, pero muy por debajo de los resultados de los candidatos derechistas de los últimos años. En la primera vuelta, Bachelet ya superó el 46% de los sufragios.

No obstante, el partido más votado hoy podría volver a ser la abstención, que el mes pasado superó el 50% y ahora podría incrementarse, sumando a la desafección política la desmotivación del electorado por un resultado cantado y sin emoción.

Precisamente, y más allá de figurar en el Guinness de los récords políticos, Bachelet sólo entrará en la historia si consigue llevar adelante las tres principales reformas prometidas: tributaria, constitucional y educativa, lo que enterraría definitivamente el orden neoliberal establecido por la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

La incógnita por resolver es si los aparatos de los partidos de la antigua Concertación, reconvertida ahora en Nueva Mayoría con la incorporación del Partido Comunista (PC). están decididos a apoyar las reformas y romper el pacto tácito establecido con la derecha pinochetista, tras la dictadura, para perpetuar un modelo económico inequitativo contra el que estudiantes y movimientos sociales se han manifestado estos últimos cuatro años.

“La Concertación tiene que apoyar a Bachelet, ahora tenemos desafíos más ambiciosos, más generosos, más potentes”, dice a La Vanguardia el exministro de Trabajo, Ricardo Solari, y uno de los estrategas más cercanos de la expresidenta. “Michelle es una persona que tiene una experiencia de gobierno en el cuerpo, experiencia internacional”, agrega Solari en referencia al trabajo de Bachelet como directora de ONU Mujeres, cargo al que accedió tras su primer mandato.

“La reforma tributaria es enteramente posible”, explica Solari. Sobre los cambios en la educación, el exministro insiste en que “hay que avanzar en la gratuidad” y “buscar acuerdos con sectores de la oposición que quieran trabajar por un país que sea más poderoso”. En cuanto a la reforma o elaboración de una nueva Constitución, que sepulte definitivamente la de Pinochet en 1980, Solari es más prudente: “Hay que construir un camino”.

Tras las elecciones legislativas celebradas junto a la primera vuelta de hace un mes, la Nueva Mayoría sólo necesitaría convencer a algunos legisladores centristas de la Alianza para sacar adelante la reforma educativa y tributaria, siempre teniendo en cuenta que la Democracia Cristiana -que forma parte del centroizquierda- no se rebele. En todo caso, los diputados comunistas y los dirigentes estudiantiles que entraron en el Parlamento actuarán como espoletas.

Con el resultado cantado, el enfrentamiento de Bachelet, de 62 años, y la exministra Matthei, de 60, es también la disputa entre los dos Chiles.

Dos hijas de generales de la Fuerza Aérea que compartieron infancia en el norte del país debido al destino de sus padres, de ideología completamente opuesta. Fernando Matthei, miembro de la Junta Militar de Pinochet. Alberto Bachelet, demócrata encarcelado tras el golpe y muerto poco después por un ataque al corazón tras ser sometido a torturas.

Dos Chiles que quizás empiecen a extinguirse definitivamente a partir de estos comicios presidenciales.

Robert Mur
Fuente: La Vanguardia

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