Martes 27 de Septiembre del 2016
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Ahorrar en energía: 5 maneras de reducir los costes en invierno


El invierno está llegando a Europa, lo que se traduce en un incremento del consumo de energía con las consiguientes facturas. A fuerza de un descenso significativo de las temperaturas y menos horas de luz natural necesitamos hacer uso de elementos de calefacción, cuyo parámetro en los climas más extremos eleva en un 65 por ciento los gastos energéticos.

No obstante con algo de ingenio podemos reducir las previsiones de gastos al tiempo que nos salvaguardamos del frío bajo el calor del hogar.  Aquí cinco trucos para un consumo más eficiente:

Invertir el flujo de aire: a través de los ventiladores de techo se puede utilizar el aire que queda atrapado en la parte superior. Basta con invertir las aspas del ventilador para que sople hacia abajo el aire ya caliente.

De igual forma se puede combinar con un termostato programable que activa el calor cuando el usuario está en casa o en función, por ejemplo, de las horas oportunas. Esto podría significar una reducción del 20 por ciento en gastos de calefacción.

Bajar la temperatura: no exceder los grados de calefacción, es decir si consideramos que ya no hace tanto frío podemos bajar el termostato de 75 a 70 grados (21,11 ºC). La cuestión es regular correctamente, si nos cubrimos con una manta gruesa al ir a la cama no se requerirá una temperatura tan alta. Un extra de 10 grados puede significar 90 dólares (alrededor de 66 euros) más en la factura.

No precalentar el horno: en el transcurso de las fechas navideñas suele ser habitual las grandes comidas, por ende el socorrido uso del horno. No hace falta precalentar el horno de forma sistemática, tan solo en alimentos especiales para que la masa suba como las galletas, pan o pasteles. Además en lugar de programar sistemas de auto-limpieza (p.ej. pirolisis) podemos limpiar el horno nosotros mismos.

Si bien se puede considerar algo costoso nuestro bolsillo lo agradecerá al final del mes. Según la frecuencia de auto-limpieza de 40 a 100 dólares al año (29 a 72 euros).

También en caso de tener un horno microondas, horno tostador, olla de cocción lenta o de presión en determinadas recetas pueden hacer las veces  de un horno convencional.

No abrir la puerta del horno: cada vez que abrimos la puerta del horno cae la temperatura interna a casi 25 grados. Luego la luz del horno nos sirve para ver que no se pasa la cocción de la comida. También debemos asegurar que la puerta está bien cerrada, solo así el horno retiene el máximo calor. Por ello hay que limpiar a conciencia los alrededores de la puerta.

Revisar el aislamiento de la casa: cuanto más alto sea el valor-R (resistencia térmica) mayor será el poder de aislamiento del material. Este es el índice que certifica lo bien que le protege su casa de la temperatura externa. La mayoría de los productos aislantes deben tener una etiqueta que indique el valor-R a excepción de las tuberías y conductos aislantes.

Por supuesto que si una persona vive en Rusia necesitará un aislamiento térmico superior a otra que resida a orillas del Mar mediterráneo. Sin embargo el tener una casa correctamente aislada reduce el flujo o circulación del calor, y por lo tanto, el usuario consume menos cantidad de energía.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción
Fuente: Living Green

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