Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Abusos empresariales: la política y la cultura alemana como ejemplo


La política y la cultura nacional pueden actuar ante los abusos empresariales: es el caso de Alemania, que desde hace siete años no tiene ninguna tienda de la cadena Wal-Mart.

Según Deutsche Welle, fueron diversos errores de estrategia los que llevaron a Wal-Mart a fracasar en Alemania: creyeron que comprando supermercados y cambiando su imagen y su nombre sería suficiente pero no fue así.

El problema fue su manera de relacionarse con su nuevo entorno. Los conflictos con los sindicatos eran constantes y la mala opinión pública un hecho. Su política atentaba contra derechos y leyes nacionales hasta límites que a los ciudadanos les parecieron inaceptables.

El dumping, vender por debajo del coste de producción, es una práctica prohibida en Alemania para la protección de su mercado minorista, muy bien valorado a nivel nacional.

Precisamente esa práctica es la base del negocio de Wal-Mart, y lo que le permite desarrollar su política de rápida expansión que en Alemania no podía ser posible.

La Agencia Join afirma que “para los alemanes lo local es lo mejor ya que se identifica como un sello de calidad. Confían en sus productos y en su gente”. La confianza en el trabajo diario de cada empleado es clave para el sentimiento de pertenencia y lealtad hacia la empresa que representan como trabajadores.

La política de personal de la empresa atentó contra estos principios popularmente arraigados y ocupó escandalosos titulares de prensa: desde la Administración se impidió que Wal-Mart instalara una línea de teléfono para que los empleados se delataran entre ellos si alguno violaba el código de comportamiento, y también la prohibición de mantener relaciones amorosas entre los trabajadores.

Wal-Mart, una de las mayores corporaciones transnacionales del mundo, abandonó el mercado alemán en 2006, tras grandes esfuerzos por hacerse con él sin éxito: su política de empresa confrontaba demasiado con las leyes y la cultura alemana y no fueron aceptadas.

Alemania es un país difícil de seducir por los bajos precios. Sus marcas son conocidas por su calidad y prestigio y esa es su filosofía: apuestan por la calidad y procuran fomentar la producción nacional con su consumo.

Asimismo, su cultura empresarial se basa en la confianza y la honestidad, por lo que no aceptaron a una empresa que cuestionó este principio para ellos básico.

Alba Sánchez
Redacción

Más información:
http://www.dw.de/wal-mart-se-despide-de-alemania/a-2112998

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