Domingo 25 de Septiembre del 2016
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La tecnología como portadora de soluciones. Editorial de Jorge Dobner


Aun a día de hoy las nuevas tecnologías se mueven en la dualidad de amenaza y oportunidad bajo miradas de cierto recelo. Tampoco ayuda la sucesión de noticias de un entramado de espionaje que debilita la confianza de los usuarios en la red. No por ello hay que olvidar todo lo bueno que nos ofrece y su apoyo a la condición humana.

Pues la tecnología nace como iniciativa para resolver problemas y satisfacer necesidades, desde aquella primigenia que nuestros antepasados tallaban en piedra a modo de instrumentos de caza.

Y es que la tecnología es inminentemente social porque impacta de forma directa en la sociedad. Algo que las nuevas tecnologías han sabido imprimir a través de las redes. Se trata además de un impacto transversal a cualquier nivel que modifica la cultura, estilo de vida, incluso el lenguaje con la creación de neologismos como por ejemplo nativo digital o tuitero.

Tal vez lo que sorprende es lo acelerado de este proceso en los últimos años, cosa que incluso puede dar vértigo. También hemos pasado de una economía industrial a una tecnológica, aquí estamos en plena adaptación. Sin duda las iniciativas que se plantean acortan los tiempos de transición en favor de un engranaje perfecto.

Vemos que Mark Zuckerberg, presidente de Facebook, crea la sociedad global Internet.org en busca del acceso universal a Internet. La plataforma Change.org se convierte en foro de escucha y acción sobre las peticiones de la gente. O la propuesta de una red de vigilancia ciudadana que ha ideado el informático Hervé Falciani para combatir la corrupción.

Si hay algo positivo es que difunden de forma inherente el poder del colectivo, la creencia de que todos juntos somos capaces de cambiar el mundo y acabar con las injusticias. Valores tan importantes como la democracia están escritos en su ADN.

Suficientes motivos que demuestran cómo las nuevas tecnologías marcan la diferencia. De acuerdo a un informe del instituto global McKinsey Internet representa alrededor del 21% de crecimiento del PIB en los países desarrollados durante los últimos cinco años. Mientras en los países con economías en transición a Internet ya representa un promedio de 1.9% del PIB.

No obstante The International Telecommunication Union calcula que solo alrededor del 16% de personas en África están en línea. Por delante el reto de desbloquear el potencial económico de la red que requiere la completa conexión de África. Ahora ya sabemos quién asume el liderazgo en esta responsabilidad social.

Apostar por el desarrollo tecnológico multiplica las riquezas, mejora la calidad de vida, es pensar en el futuro y no tocar techo. No es una opción sino una solución integradora.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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