Martes 27 de Septiembre del 2016
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La revolución de la inteligencia. Jorge Dobner


Jorge DobnerLa misma creación del mundo simboliza la génesis de la riqueza: descubrir el sol que nos ilumina y ofrece calor, las aguas que calman nuestra sed o sus tierras donde germina el sustento. Una sucesión de abundancia que a pesar de su inmensidad tiende a empequeñecerse bajo la perspectiva del cerebro.

Tal y como demuestra el profesor Robin Dunbar de la Universidad de Oxford, el sesgo cognitivo tan arraigado en el espíritu de supervivencia a menudo nos hace ver antes la amenaza que reconocer la oportunidad.

Si bien el día a día presenta problemas – algunos de gravedad – no es menos cierto que ahora disponemos de más herramientas para resolverlos. Basta con hacer una retrospectiva de lo acontecido en el último siglo: la esperanza de vida se ha duplicado, los ingresos per cápita triplicado, la mortalidad infantil ha disminuido por diez veces…

En base a esta cuestión es indudable el rol que desempeña la tecnología, también definida como “una fuerza liberadora de recursos” de acuerdo a la opinión del gurú Peter H. Diamandis. Luego se convierte en aliada de excepción para acometer el presente cambio global.

No en vano cada vez suenan con más fuerza las voces que confirman una Tercera Revolución Industrial o revolución de la inteligencia.

Posibilidades infinitas en la computación en nube, robótica, impresión 3D, biología sintética, medicina digital, nanomateriales, vacunas de alto rendimiento, inteligencia artificial etc. Nuevas formas de comunicación y tecnología como pieza angular en la organización de una sociedad más compleja.

Quizá nuestra capacidad de exigencia y ver el vaso medio vacío derive de unas expectativas cada vez más altas, el saber que somos capaces de lo mejor.

Un camino que es allanado por la irrupción de tecnofilántropos y su capital al servicio de los buenos propósitos: más igualdad, bienestar colectivo y reducción del umbral de pobreza.

Como un efecto llamada la abundancia genera más abundancia. En este sentido la tecnología carece de todo perjuicio, no se limita a nada incluso dando vida a proyectos sacados de la ciencia ficción. Porque para crear primero hay que imaginar, visualizar el objeto deseado. Hay que abandonar la conciencia castradora y dejarse fluir por la energía cósmica.

Según un cuento de la religión hinduista hay dos diosas que habitan en el ser humano, una es la diosa del conocimiento, Sarasvati, otra la diosa de la abundancia, Lakshmi. Aunque se debe amar a ambas merece más atención una de ellas “cuanto más persigas a la diosa del conocimiento, la de abundancia te perseguirá más a ti”.

Ya se sabe el conocimiento es poder, y aquí la tecnología tiene mucho que decir.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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