Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Capitalismo: innovar o morir. Jorge Dobner


Jorge DobnerDe aquellos barros vinieron estos lodos. La era capitalista está inmersa en una profunda crisis existencial: innovar o morir. Un sistema que ya no satisface las crecientes necesidades de la ciudadanía más pronto que tarde viene a extinguirse.

Así comprobamos la evolución desigual entre sociedad y capitalismo; los ritmos son diferentes y los intereses otros. Tal y como asegura la científica y filósofa india Vandana Shiva “La gente quiere menos capital, menos recursos y más bienestar. Y sea cual sea el cambio será un cambio ecológico y sostenible”.

Si hay algo cierto es el sentimiento de hartazgo que domina en la calle ante la violencia estructural que ejerce el actual sistema, capaz de arrancar a la gente de sus hogares, cosificar la condición humana e hipotecar sus vidas.

Unas circunstancias que aun siendo negativas nos han llevado a madurar, volver a conectar con la realidad y nuestros orígenes. Hace tiempo que las familias no estaban tan unidas frente la adversidad bajo un ambiente de solidaridad compartida.

También elevar la conciencia y reconocer el valor sagrado de la madre tierra, la que nos proporciona los recursos básicos, sólo ella. En vez de convertirnos en su aliada de un modo inteligente nos hemos encargado de contaminar sus aguas y destrozar la biodiversidad de las especies.

Quizá la irrupción de una nueva economía favorezca el respeto a ésta, así el economista y activista político americano David Korten apunta a “el paradigma de una nueva economía que abarca la vida en su definición y la lógica de los sistemas vivos como principio organizador”.

Lejos de ser una utopía existen propuestas certeras que integran una visión holística del espíritu con lo material. Por ejemplo asociaciones como la New Economy Coalition (NEC) recoge las ideas de cambio que promueven los agentes sociales.

En Reino Unido un grupo de organizaciones y empresas han organizado una Alianza Económica Social.

Entre las medidas que se contemplan, la reforma de la banca con la creación de una red de pequeños bancos que sólo aglutinan ahorros de la gente local y prestan en un ratio determinado.

También el fomento de las inversiones institucionales, mercados de renta variable e innovación financiera a través de los incentivos fiscales para los prestamistas peer-to-peer.

Países y ciudades parecen contagiarse de estas nuevas fórmulas que estimulan el progreso.

Mientras, el gobierno chino prevé reformas profundas que dupliquen los ingresos per cápita de la población urbana y rural. Y el recién electo alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, planifica su legislatura con una apuesta por la economía compartida.

Después de todo podemos revertir la situación como una sabia lección que nos da la vida, el punto de arranque para desechar lo superfluo y restaurar lo esencial.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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