Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Acuerdo nuclear con Irán


Irán y las potencias llegan a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
Irán y las seis grandes potencias han alcanzado en la madrugada de este domingo un compromiso para limitar el programa nuclear iraní. “Hemos consensuado un plan de acción”, ha anunciado Catherine Ashton, la jefa de la diplomacia europea, en Ginebra, flanqueada por los ministros de Exteriores de Irán, Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania.

Los apretones de manos entre todos ellos ante la prensa ponían fin a cuatro largas jornadas de reuniones. Ashton, que no ha dado detalles sobre el contenido del pacto, ha recordado que se trata del primer paso, pero que el objetivo último es alcanzar un entendimiento definitivo en los próximos seis meses.

El acuerdo supone la congelación del programa nuclear iraní durante este tiempo a cambio de la suavización de las sanciones.

“Es un avance muy significativo para el desarrollo de nuestras relaciones”, ha señalado Ashton, quien ha coordinado las negociaciones con Irán en nombre de las seis grandes potencias. La satisfacción era evidente entre todos los participantes. Ha sido el secretario de Estado de EE UU el que ha explicado a la prensa los detalles principales del texto.

Según Kerry, Irán ha aceptado suspender “todo el enriquecimiento (de uranio) por encima del 5%” y ha garantizado que “no aumentará sus reservas de 3,5%” en los próximos seis meses, informa Efe. En cuanto a los 200 kilos de uranio enriquecido al 20%, serán eliminados en este plazo.

Para verificar el cumplimiento de estos puntos, se pondrán en marcha mecanismos de control “sin precedentes” del programa nuclear iraní, con “accesos diarios” a todas las instalaciones nucleares.

A cambio de estas “significativas” concesiones por parte de Irán, se aliviarán las sanciones económicas que sufre, aunque “de forma limitada y reversible”, ha advertido Kerry. Uno de los elementos centrales es que Irán podrá repatriar 4.200 millones de dólares procedentes de las exportaciones de petróleo y que están bloqueados en bancos extranjeros. Podrá obtener 1.500 millones de dólares adicionales por exportaciones de productos petroquímicos y automotrices, gracias al alivio parcial de las sanciones.

El secretario de Estado ha subrayado que las sanciones continuarán teniendo un fuerte efecto sobre la economía iraní, que dejará de ganar 25.000 millones de dólares -o 4.000 millones de dólares mensuales- durante estos seis meses.

Por su parte, el jefe negociador iraní y ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, ha anunciado en una conferencia de prensa que una comisión conjunta va a encargarse de verificar la puesta en práctica del acuerdo. “Va en la dirección correcta”, ha señalado, antes de recordar que se trata de “un primer paso” y que todos los implicados tienen que seguir trabajando para consolidar ese resultado.

El derecho a enriquecer uranio
En un ejemplo del delicado encaje de bolillos que se ha llevado en la redacción del texto, su lectura permitía afirmar al Gobierno iraní, para consumo interno, que se ha reconocido el derecho de Irán a enriquecer uranio. Así, el presidente Hasan Rohani ha asegurado en una conferencia de prensa: “El logro central es que los derechos a enriquecer en suelo iraní han sido reconocidos por las naciones. Esto ha sido explícitamente estipulado por este acuerdo (…). El enriquecimiento continuará como en el pasado”.

Mientras Kerry aseguraba que no se había incluido esa provisión en el texto: “No significa que (Irán) tiene derecho a enriquecer uranio. A pesar de los comentarios que se hacen al respecto, esto no está en el documento”. La insistencia iraní al respecto ha chocado desde el principio con la oposición de EE UU y gran parte de la negociación ha consistido en buscar un lenguaje satisfactorio para ambas partes.

Zarif ha insistido en que Irán no ha desistido de su derecho a enriquecer uranio. “Creemos que el acuerdo, el plan de acción, tiene en dos sitios distintos una referencia muy clara al hecho de que el programa de enriquecimiento iraní continuará y será parte de cualquier acuerdo, ahora en el futuro”.

Según el jefe de la diplomacia estadounidense, el programa nuclear de Irán con fines estrictamente pacíficos “estará sujeto a negociaciones (posteriores) y a un acuerdo mutuo, y solo entonces veremos si el enriquecimiento puede hacerse”.

“Un error histórico”
Las reacciones, favorables a excepción de la israelí, no han tardado en llegar tras el acuerdo. “El voto del pueblo a favor de la moderación y el compromiso constructivo, y los esfuerzos infatigables de los negociadores van abrir nuevos horizontes”,escribió al poco de anunciarse el pacto el presidente Rohani en su cuenta de Twitter. Fue su victoria electoral el pasado junio la que abrió las puertas a un cambio de actitud de los responsables iraníes hacia las negociaciones que se arrastran desde el verano de 2002 cuando se descubrió el programa nuclear secreto del régimen.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha ensalzado la vía del diálogo, defendida durante sus cinco años de mandato, frente a la mayor dureza que exigían los republicanos.

“Hoy la diplomacia ha abierto una nueva vía hacia un mundo mucho más seguro”, ha dicho desde la Casa Blanca.

Sin embargo, el Gobierno israelí ha mostrado su decepción. “No es un acuerdo histórico sino un error histórico (…) Hoy el mundo se ha convertido en un lugar mucho más peligroso”, ha dicho el primer ministro, Benjamin Netanyahu, al comenzar la reunión con su consejo de ministros. “Es un mal acuerdo que da a Irán lo exactamente lo que quería: un levantamiento parcial de las sanciones a la vez que mantiene una parte esencial de su programa nuclear”, afirmaba horas antes un comunicado de su gabinete.

El ministro de Exteriores, Avigor Lieberman, ha asegurado que Irán “ha recibido un premio” en sus negociaciones con el Grupo 5+1, y que la consecuencia del acuerdo alcanzado en Ginebra es “una carrera armamentista”. “Está claro que el acuerdo reconoce el derecho de los iraníes a seguir enriqueciendo uranio. En resumen, han obtenido un premio”, ha declarado a la edición electrónica del diario Yediot Aharonot. Mientras, el ministro de Industria, Naftalí Bennet, ha ido más lejos: “Si dentro de cinco años estalla una maleta nuclear en Nueva York o en Madrid será por el acuerdo firmado hoy”.

“El acuerdo provisional gana tiempo para que se logre un avance mayor, ralentiza el reloj y da una oportunidad para crear confianza”, ha interpretado Jon Wolfsthal, vicedirector del Center for Nonproliferation Studies.

Han sido cuatro largos días de intensas negociaciones que han puesto a prueba tanto la voluntad de negociar del nuevo Gobierno iraní como la disposición a hacer concesiones de Estados Unidos, el país clave en las conversaciones. Washington y Teherán no mantienen relaciones desde hace tres décadas y, de prosperar, las negociaciones más detalladas que van a iniciarse ahora, el compromiso de hoy podría ser el primer paso hacia su normalización.

“Es el principio, no el final del proceso”, ha recordado por su parte Tita Parsi, el presidente del Consejo Nacional Irano Americano (NIAC), en un comunicado celebrando el acuerdo. “Quedan muchos obstáculos y potenciales saboteadores. Los halcones de en ambos países van a trabajar con más fuerza que nunca para frustrar este avance en la vía diplomática”.

Ángeles Espinosa
Fuente: El País

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