Sábado 24 de Septiembre del 2016
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Una visión más positiva de lo que tenemos por delante


Ideas ante la crisis.
Hay fundamentalmente tres maneras de afrontar el futuro. La más conformista: esperar de brazos cruzados a que nos pase por encima. La más socorrida: subirse al tren en marcha y adaptarse lo mejor posible. La más comprometida: tomar parte activa y contribuir a la transformación del mundo. Todo cambia, es ley de vida…

El FutureFest de Londres ha servido para explorar y reclamar esa visión positiva de lo que tenemos por delante, triturada durante estos últimos seis años por el presente opresivo y asfixiante.

“Hemos pasado el excesivo optimismo al pesimismo excesivo”, advierte Geoff Mulgan, nuestro anfitrión en el Festival del Futuro. “En tiempos turbulentos como el que estamos, es aún más difícil vislumbrar cómo será nuestra vida en unos años. Por eso resulta aún más apremiante ponernos a la tarea: el presente es el embrión del futuro”.

“Nuestra labor no es hacer predicciones, sino invitar a la gente a participar de una manera activa en la sociedad que nos espera de aquí a 25 años”, precisa Mulgan, ahora en su papel de director ejecutivo de Nesta, la plataforma de innovación británica que está rompiendo los anquilosados moldes del presente.

La meta temporal es el 2030. Mulgan invita a los jóvenes de hoy, castigados por el desempleo y el subempleo, a perderle el miedo al futuro y a innovar en campos como la salud, la sostenibilidad y la renovación de una sociedad que envejecerá por dentro y por fuera, y necesitará más que nunca la savia nueva.

Mulgan, autor de ‘El saltamontes y la abeja: depredadores y creadores en el capitalismo del futuro’, nos previene contra el cliché del cambio sin precedentes acelerado por las tecnologías: “Nuestros hábitos y nuestros ‘smartphones’ pueden estar cambiando muy rápido, pero el Gran Cambio es lento, bastante más de lo que parece. La transformación de nuestro sistema energético, por ejemplo, nos puede llevar décadas. El futuro requiere también a veces grandes dosis de paciencia”.

En el ‘Imaginario’ del FutureFest se intentó vislumbrar cómo la tecnología y creatividad trasformarán nuestra experiencia del mundo.

En el ‘Gastrodome‘ se saboreó el futuro y en ‘Well Becoming‘ se exploró el reto de cómo sacarle jugo a unas vidas más largas, saludables y ‘sabias’. Los otros dos pilares del mundo que viene fueron la ecología (“We are all gardeners now“) y la economía (“The Value of Everything“).

“Los horizontes en los que nos movemos normalmente son muy cortos y los objetivos políticos son muy estrechos”, reconoce Mulgan, que trabajó una larga década en los intersticios del Gobierno. “Por eso hemos querido abrir el gran angular y ensanchar los límites de lo posible durante estos días”.

Con los pies en el presente y desde el timón de Nesta -fundada con capital público y reconvertida en entidad sin ánimo de lucro, con ramificaciones cada vez mayores en el mundo empresarial y en la sociedad civil, Mulgan va a concentrar sus esfuerzos en los próximos meses en lo que considera el objetivo prioritario en Europa: “Tenemos que movilizar todos los recursos de la economía para crear empleo”.

Mulgan recuerda el Campus Party recién celebrado en Londres, bajo los auspicios de Telefónica, en el que más de 10.000 jóvenes exploraron las posibilidades de la tecnología para “transformar las ideas en realidad”. “La reforma más urgente es sin duda la de nuestro sistema educativo”, advierte.

“Hay que mejorar la empleabilidad de los jóvenes. Y para eso hace falta cambiar radicalmente el currículum, potenciar la experiencia y las habilidades prácticas. Los jóvenes necesitan saber cómo se trabaja y cómo se dirige una empresa.

Difícilmente vamos a crear la próxima generación de emprendedores si seguimos con el modelo de educación pasiva y no les damos a los jóvenes las oportunidades y las herramientas”.

El Mapa Vivo de los Innovadores de Empleo es una de las iniciativas respaldas por Nesta, empeñada también en potenciar la capacidad de liderazgo en el los jóvenes (Uprising) y en llevar al terreno práctico la revolución digital (‘digital making‘).

La organización británica aspira a poner en marcha una red ‘incubadoras de ideas’ en Europa, al tiempo que promueve iniciativas de ‘alto impacto’ a través de su propio banco para inversiones sociales en Gran Bretaña.

“Somos una organización poco usual y tenemos gran libertad para cruzar fronteras”, asegura el timonel de Nesta. “Trabajamos con el Gobierno, con las empresas y con los innovadores, captamos capital social y ayudamos a poner las ideas en práctica. Estamos intentando eliminar las barreras y las suspicacias que había hasta ahora entre los distintos sectores de la sociedad. Todos aspiramos a un futuro mejor: es el momento de aunar fuerzas y colaborar al máximo para alcanzar esa meta”.

Carlos Fresneda
Fuente: El Mundo

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