Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Soluciones positivas o el dinero fácil. Editorial de Jorge Dobner


Jorge DobnerNo todo vale, al menos no a cualquier precio. Los macroproyectos Eurovegas y Barcelona World nos sitúan en la encrucijada moral de elegir entre la necesidad y lo conveniente, labrar nuevas soluciones o apostar por el dinero fácil.

Al parecer los altos cargos ya han decidido por nosotros sin previa consulta ciudadana. Aun siendo pertinente más ahora en plena ebullición democrática, aclamación de referéndums y expresión colectiva.

Medidas como la exención fiscal absoluta, cambios ex profeso en legislación y ámbito urbanístico, la reducción del 55% al 10% sobre la tasa del juego…aquella frase tan manida que repiten los padres a los hijos “el fin no justifica los medios” y también escuchada en boca de políticos parece que se queda en mera retórica. Efectiva en el discurso pero negada en la acción, viene a ser una tautología.

Pues tal y como manifestaba el poeta y dramaturgo alemán Johann Wolfgang Goethe “Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas”.

Precisamente palabras no faltan para resaltar las bondades de estos proyectos: creación de empleo, incrementar el turismo o la inversión extranjera.

Cual Mefistófeles seduce al Fausto de Goethe para vender su alma al diablo y conseguir así poder y conocimiento, pues las ganancias bien merecen el coste. Es sino la metáfora actual en la elección de lo material respecto a lo espiritual y la consiguiente pérdida del alma.

Tal y como manifiestan desde la Federación Española de Jugadores Rehabilitados “Es como si a un alcohólico le montan un botellón en la puerta de su casa (…) Es cierto que la presencia de Eurovegas no va a crear nuevos ludópatas, pero sí puede atraer a muchas personas con el recurso del supuesto dinero fácil y despertar la adición latente al juego que tiene mucha gente”.

Porque quizá se olviden las contraprestaciones e impacto social no sólo como reclamo de juego, también se abre la veda al consumo de alcohol, tabaco, contaminación ambiental, exceso energético, blanqueo de dinero, trata de blancas o redes mafiosas.

Tras el destello de las luces de neón está el dolor encubierto, por ejemplo en un estudio publicado en Social Science & Medicine se advierte que en Las Vegas el riesgo de suicidio es un 50% mayor entre los habitantes que cualquier otro lugar.

Es más los visitantes de Las Vegas tienen el doble riesgo de suicidarse que si se quedan en su casa o visitan otro lugar.

Si hay algo que determina el turismo es la buena reputación e imagen de una ciudad o país.

Un lugar que además de ser visitado es digno de vivir allí: las calles tan limpias de los países nórdicos o el nuevo campus de la Universidad de Economía de Viena que además ser un referente educativo también lo es a nivel arquitectónico. Hoy en día existen alternativas de éxito: el ‘turismo slow’, ‘turismo de experiencias’, ‘turismo verde’ o ‘viajes de alta cocina’.

Todo pasa por invertir en lo que verdaderamente importa: cultura, educación, medioambiente etc. invertir en definitiva en un futuro a largo plazo. Con estos medios sí que ganamos siempre y nos beneficiamos todos.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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