Martes 27 de Septiembre del 2016
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Obama tiene razón. Opinión de Lluis Foix


lluis foixObama pelea por una causa.
En la historia política de Estados Unidos se han debatido dos conceptos que podrían parecer radicalmente opuestos pero que, en realidad, son complementarios. James Madison, cuarto presidente y coautor de los célebres artículos publicados bajo el título de The Federalist, fue considerado un extremista porque defendió los principios de los límites de la acción del gobierno al separar los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial.

Thomas Jefferson, el tercer presidente, también fue tildado de extremista al afirmar que el gobierno no está para otorgar derechos sino para asegurar los derechos naturales preexistentes a todo gobierno.

El objetivo de los artículos coleccionados en The Federalist que escribieron Madison, Hamilton y Jay era persuadir a los votantes de la Convención de Filadelfia de que el viejo gobierno que existía en los artículos de la Confederación era menos útil y equitativo que el de la Constitución que se votaría después.

La mayoría de padres fundadores de la Constitución americana eran personas cultas que habían obtenido militarmente la independencia de Inglaterra pero que bebieron de las fuentes clásicas de la política tal como la entendieron los griegos y los romanos. La revolución americana no es hija directa de la Revolución Francesa, sino de Atenas y Roma.

Se buscaba garantizar la justicia y los derechos individuales. Hasta llegó a hablarse de la felicidad pública.

Las batallas que Estados Unidos ha librado en el exterior en los últimos cien años se prepararon en el interior del país con la constante pugna entre los tres poderes clásicos y con el hábito político de rendir cuentas y asumir responsabilidades. La libertad, siempre en peligro, ha permitido que los intereses contrapuestos salieran a la luz y el público pudiera saber lo que se estaba tramando entre los políticos acampados en Washington.

Parte de la vida pública norteamericana está bloqueada porque un grupo de republicanos han impedido que se aprobara el presupuesto.

Son los del Tea Party, que no aceptan que el presidente Obama pueda implementar un sistema sanitario universal que sustituye el que en estos momentos mantiene fuera de cobertura unos 40 millones de norteamericanos, que tienen el peor sistema sanitario de los países desarrollados.

Curiosamente, según datos de la OCDE del 2013, Estados Unidos es el país que más gasta en salud. Pero también es el que tiene las expectativas de vida por debajo de Japón, Italia, Francia, el Reino Unido, Canadá, España y Alemania.

Garantizar una cobertura sanitaria para todos no está en contra de los principios fundacionales de Estados Unidos.

Obama pasa momentos difíciles en política exterior y en las críticas sin piedad que le propina la derecha extrema, mediática y política. Pero en este punto tiene razón y la historia se lo anotará en su cuenta.

Lluís Foix 
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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