Sábado 01 de Octubre del 2016
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Alargar la vida de los alimentos más allá de la expiración comercial


Políticas de consumo sostenible.
Recientemente la FAO ha informado que 842 millones de personas sufrieron hambre crónica entre el 2011 y este 2013. Unos alarmantes datos que contrastan con la cantidad de alimentos que se desperdician al año, 48.000 millones de dólares tan sólo en el caso de Estados Unidos.

Por ello y como respuesta sostenible  se ha anunciado la apertura en Boston de un supermercado que se dedicará a vender productos tras su fecha de expiración. Una propuesta similar a la que se viene ejerciendo en Grecia, alargando así la comercialización de los alimentos una vez que han sobrepasado la fecha de consumo preferente.

Lo cierto es que en ocasiones las regulaciones sobre las etiquetas llevan a la confusión del cliente. Por ejemplo en Estados Unidos únicamente es obligatorio declarar la fecha de expiración de los alimentos para bebé, el resto es voluntario y como reflejo de las decisiones de la marca.

Ciertas palabras “caducidad” o “vencimiento” al lado del alimento recomiendan evitar su ingesta después de la fecha señalada. Por contra la fecha de consumo preferente es más laxa en su definición “fecha en que, bajo determinadas condiciones de almacenamiento, expira el periodo durante el cual el producto preenvasado es comercializable y mantiene las cualidades específicas que se le atribuyen (…) pero después de la cual el producto preenvasado puede ser consumido”.

Bajo esta clasificación el cliente tiene la última decisión, es útil hacer uso de los sentidos para verificar el estado de la comida (oler, tocar o probar el contenido). También la responsabilidad de seguir una serie de pausas que nos evitaran desechar los alimentos.

Por ejemplo cuando bebemos leche no debe permanecer abierta en temperatura ambiente, consumir y acto seguido devolver el tetra brik a la nevera, alrededor de 2ºC para que se conserve bien. En el caso de los huevos hay que comerlos entre 3 y 5 semanas a una temperatura inferior a 5ºC.

Asimismo el yogur aun en un estado algo acuoso puede consumirse hasta 6 semanas después de la fecha de expiración. También el chocolate puede generar grasa cristalizada pero no es perjudicial.

De igual forma congelar los alimentos es perfecto para alargar su vida o comprar ciertos ingredientes enlatados y envasados al vacío.

Pues gran parte de la comida goza de más vida que la comercial, algo que acredita un reciente informe de la investigadora Dana Gunders, del Consejo Nacional para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC) en EE.UU.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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