Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Jamás nos habíamos comunicado tan mal. Opinión de Marius Carol


marius carol

Ignorados por el móvil.
El restaurante The Ivy de Londres hace unos años que introdujo la prohibición de usar el teléfono móvil durante las comidas. Lo que al principio se consideró una excentricidad británica, empieza a ser una necesidad ante el mal uso que se hace en las mesas de los smartphones. En Estados Unidos se ha calculado que el 36% de los clientes de sus restaurantes están pendientes del móvil (revisando Facebook, Twitter o WhatsApp) aunque compartan manteles con la pareja, sus amigos o unos socios.

Esta adición es un menosprecio en toda regla al compañero/a de mesa, pues resulta deprimente que uno, en lugar de mirar a los ojos de quien tiene sentado delante, prefiera bajarlos hasta la pantalla de su móvil.

En el mundo anglosajón se denomina como phubbing esta práctica que ha ido creciendo exponencialmente en los últimos cinco años. El término es el resultado de la contracción de dos términos ingleses como phone (teléfono) y snubbing (ignorar) y se ha popularizado hasta el punto que empiezan a surgir plataformas para luchar contra esta descortesía.

Según los expertos en protocolo, es algo tan contrario a las normas de la buena educación en la mesa como empezar a comer antes de que todo el mundo esté servido o como coger comida de otros platos.

Algunos psicólogos sociales norteamericanos empiezan a estudiar este hábito en los adolescentes, habiendo llegado a la conclusión que casi al 90% de los jóvenes prefieren el contacto vía texto que cara a cara. Nunca habíamos estado tan interconectados, pero ciertamente jamás nos habíamos comunicado tan mal.

Nuestro país no escapa a este hábito generalizado, aunque los estudios digan que al 97% de los encuestados les molestan tales comportamientos. A muchos de los que practican el phubbing le cuesta aceptarlo.

Se da el caso de que un grupo de amigos pueden estar sentados en una mesa y dos de ellos se envíen mensajes por WhatsApp para comunicarse, con lo fácil que sería que se lo dijeran mirándose a los ojos.

Igual ocurre en el cine: por interesante que sea la película aumenta en la sala el número de personas que tiene la pantalla encendida de su móvil durante la proyección.

El fenómeno empieza a ser global, como lo demuestra que una iniciativa de un graduado en marketing de Melbourne a fin de parar el uso del móvil, fuera recogida por el diario local Herald Sun y acabara entrevistado por la BBC. Ello ha dado visibilidad global a su página web, donde se pueden descargar carteles y mensajes para que la gente no se aísle en su smartphone y mejore sus relaciones sociales.

Desconozco si estamos ante el fin de una civilización como advierten algunos expertos, pero empezamos a perder el norte.

Ciertamente, los teléfonos son cada vez más inteligentes, pero es probable que nosotros seamos un poco más bobos.

Màrius Carol
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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