Sábado 01 de Octubre del 2016
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Dar alas a la paz. Editorial de Jorge Dobner


El mundo se detiene bajo un estado de suspensión y a merced de los últimos movimientos en política exterior.

9 de septiembre del 2013, parece ser la fecha clave en que Barack Obama solicitará al Congreso de Estados Unidos su respaldo de ataque a Siria. Intento desesperado por legitimar una decisión que preocupa y sorprende a partes iguales.

Hasta el momento el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, ya ha advertido de las nefastas consecuencias de cualquier acción punitiva, alentando más si cabe el clima de confusión y el terror de una guerra civil que se que se ha cobrado más de 100.000 víctimas.

De otro lado suena antagónico que el galardonado Nobel de la Paz en el 2009 por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” – en palabras del comité electo – emprenda hoy tal incursión militar.

Entonces también destacaron su labor en el desarme nuclear, la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio y el fomento de la lucha contra el cambio climático, las mismas razones que ahora se desquitan a modo de condena.

Lo cierto es que la intervención que Obama califica “limitada” y “contenida” no siembra más que dudas, sin objetivos lógicos, certezas manifiestas y riegos innecesarios. Tan pronto podría frenar al régimen de Bachar al Asad como hacer extensible el conflicto a la participación de otros países. Viejos aliados como Irán o Rusia, este último posee en la ciudad costera siria de Tartús su única base militar en el extranjero.

No es algo nuevo que la violencia suscita más violencia, aquí una chispa puede volatilizar la situación y reactivar intereses políticos.

Israel ya ha lanzado dos misiles de prueba y es enemiga de Siria desde 1967, cuando conquistó los Altos del Golán, un territorio sirio que sigue en disputa.

Cabe señalar que Ban Ki-Moon ha cuestionado la legalidad del ataque en referencia al artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas tan sólo viable en caso de defensa propia. Y es en este preciso momento cuando Estados Unidos de la mano de Barack Obama puede revalidar sus credenciales, enmendar los errores del pasado y evidenciar sentido democrático.

Porque con viento a favor las gestiones resultan fáciles pero sólo con el viento en contra se conoce la valía de las personas.

De igual forma que el presidente Roosevelt desempeñó un papel decisivo en la fundación de la ONU al recoger el sueño de los ciudadanos que no puede limitarse por la nacionalidad y creen en los líderes para cumplir sus aspiraciones.

Por suerte la sociedad estadounidense ha decidido y elige otro rumbo a seguir y son mayoría los que dan un no rotundo al ataque a Siria manifestándose incluso en los alrededores de la Casa Blanca.

Sus gentes han madurado a marchas forzadas desde la guerra de Irak al dejar muchos combatientes en campo de batalla. Algo está cambiado.

Como siempre los mensajes negativos tienen más altavoz pero confiemos que esta vez, se impongan los mensajes y las decisiones positivas.

Para ello, habrá que escuchar más la voz de otros que dan alas a la paz, es el caso del Papa Francisco I que encabeza una fuerte ofensiva en contra de la intervención militar en Siria.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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