Sábado 24 de Septiembre del 2016
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Para tener una mañana productiva


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Disfruta de la mañana sin sobresaltos.
Nuestra esperanza de vida es cada vez más larga, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) se sitúa en torno los 80 años en los países desarrollados. Las mujeres japonesas encabezan la lista con una esperanza de vida media de 86 años ¡Todo un record!

De acuerdo a estas cifras el promedio de vida adulta se acerca a los 68 años  que multiplicados por 365 días, da como resultado 24.820 días. Casi 25.000 mañanas en que despertamos y abrimos los ojos para afrontar una nueva jornada.

Depende de lo que hagamos en esas primeras horas se desarrollará con más o menos prisas el resto del día.

Luego recomendamos 8 rutinas eficaces para una mañana productiva.

1. Administra el día en función de tu energía, no tu tiempo: cada actividad se ajusta mejor a un determinado momento o franja horaria. Si por la mañana me siento  despejado/a puedo desempeñar tareas que requieran más energía creativa y por la tarde aquellas automáticas: entrevistas, emails…una vez se ha finalizado podemos desconectar yendo al gimnasio  u  otra ocupación ociosa.

 2. Prepárate la noche anterior: hay que dedicar unos minutos cada noche para organizar las tareas del día siguiente. Tan sólo es necesario  10 minutos para señalar los puntos más importantes.

3. Si no es urgente no abras el correo electrónico hasta el mediodía: durante la mañana debemos avanzar en las tareas que teníamos previstas. Al  abrir la bandeja de entrada enfocamos nuestra preocupación en otros temas, tal vez personales.

 4. Apaga el teléfono y retíralo a otro espacio: difícil no caer en la tentación de revisar los mensajes de texto, WhatsApp…así lo único que conseguimos es disipar los puntos de interés y bajar el nivel de concentración. Esta simple estrategia nos ayuda a mejorar el  rendimiento.

5. Trabaja en un lugar fresco: y más si trabajas en época estival. Cuando baja la temperatura cuerpo y mente se aclimatan,  estamos predispuestos  al trabajo.

 6. Siéntate bien: la posición corporal condiciona una respiración más accesible y profunda. Por ello siéntate con la espalda recta o en su caso usa una almohada en la parte baja de la espalda, así el cerebro recibe más oxígeno y estimulas la concentración.

7. Las comidas actúan como recompensa al duro trabajo: si picamos entre horas no separamos actividades y perdemos tiempo entretanto. En cambio al estructurar  las comidas les dotamos de valor y se convierten en incentivo a nuestro trabajo.

8. Desarrollar una rutina antes de empezar el día: podemos incorporar en la mañana un ritual que active paulatinamente el cerebro, por ejemplo 15 min. de meditación. De esta forma se supera la falta de motivación e iniciamos la actividad con menos nervios.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

Fuente: Good

1 comentario

  1. Alberto Responder

    Interesante artículo. Estoy muy de acuerdo con lo de administrar energía, no tiempo.

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