Martes 27 de Septiembre del 2016
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Se ha progresado más en los últimos cincuenta años que en los anteriores quinientos. Entrevista a Salvador de Brocà


Salvador-de-Broca-Salvador de Broca“La ganancia que no se comparte no da placer, no da la felicidad”.
Entrevista a Salvador de Brocà, estudioso de la historia del humanismo.

 

El su último libro, Salvador de Brocà (Barcelona, 1940) ofrece una visión de conjunto de un periodo clave de la historia: el Renacimiento. Este doctor en Filosofía, licenciado en Derecho y humanista por vocación, recorre el pensamiento religioso, político, artístico, científico y filosófico de la época. Lutero, Erasmo, Vives, Ausiàs March, Petrarca, Maquiavelo…

El Renaixement, alba de la modernitat satisface al público especializado y admite también al lector que quiera acercarse a una época de cambio y entenderla en toda su plenitud.

Aunque retirado como profesor de filosofía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), De Brocà sigue impartiendo clases en el monasterio de Poblet y también en el Institut Superior de Ciències Religioses. Es miembro de la Societat Catalana de Filosofia (IEC) y de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres y autor, entre otros de El espíritu y la vida en Max Scheler (1982), Historia de la filosofía (1990), Les arrels romàntiques del present (1997), Berlín: del segundo imperio al tercer milenio (1999) o L’itinerari de la saviesa d’Atenes a Jerusalem (2003).

¿Por qué dice que la modernidad nace en el Renacimiento?

Aunque se alarga durante tres siglos (del XIV al XVII), el Renacimiento supone una ruptura en varios aspectos: nace la ciencia y un nuevo paradigma estético y artístico, y también cambia la espiritualidad. Se pasa de la fe como dogma a la fe como confianza. Se desarrolla la cartografía, la geografía, el arte de la navegación, se da la vuelta al mundo, se conocen nuevos países, nuevas culturas, nuevos climas… Es la perspectiva de unos mundos que se expanden: se inventa el compás, el telescopio, la brújula, la imprenta…

Es una auténtica revolución en muchos campos y también una nueva concepción del hombre sobre sí mismo.

Y nace el artista.

Sí. Hasta ese momento, el artista no era nadie, era un artesano, prácticamente un esclavo… Formaba parte de una cadena de producción. En el Renacimiento se le comienza a valorar. Durero, por ejemplo, hace el primer autorretrato individual como tema principal del cuadro en 1493. Es un valor estético y social que irá avanzando muy lentamente durante el Barroco y la ilustración y hasta el siglo XIX, que es el momento del arte por el arte.

En su libro habla de religión, arte, política, ciencia, filosofía…

Es que no se puede entender algo desde la pura especialidad, y menos en las humanidades. Si haces filosofía, tienes que saber historia, literatura, música, arte, ciencia, filología… todo va ligado.

El actual lastre de las humanidades se debe a esta especie de utilitarismo extremo. Se ha abandonado el griego, el latín, la historia… Se ha dejado de lado la filología, la filosofía… Y, en definitiva, son disciplinas que nos proporcionan criterio y cierta estructura interior. Y ya apenas se imparten. Incluso se ha abandonado la educación en los valores.

¿Reivindica más humanismo?

¡Evidentemente! ¿Cómo lo diría? Hay que cultivar la interioridad. Tampoco se trata de acumular conocimientos, sino sabiduría vital. No se trata de saber muchas cosas, aunque si se saben ordenadamente pueden ser muy útiles y placenteras. La cultura hay que respetarla, pero no sólo por una razón estética y porque quede bien, sino porque te lo pasarás muy bien, serás más feliz y harás feliz a los otros.

Si tenemos pobreza interior, ¿qué vamos a dar? Poca cosa… lo importante es poder compartir, saber compartir las cosas. Estamos en una cultura de los derechos individuales, que nace con el Renacimiento, es verdad, y está bien y es una conquista pero que no puede quedar al margen de la responsabilidad social.

Sin obligaciones, sin respeto hacia los otros, estamos perdidos porque nos instalamos en la crisis y la insatisfacción.

En el libro habla del nacimiento de la individualidad, del optimismo, de la apertura al mundo… pero a nivel político y económico la situación era muy distinta.

Es que en esa época se produce un cambio de modelo. Se pasa del feudalismo al mercantilismo. Cuando hay fuertes individualidades las habrá notables, admirables y todo lo contrario. Nadie es totalmente bueno ni totalmente malo, salvo casos muy especiales.

Ahora también vivimos un momento de cambio profundo: Las nuevas tecnologías han aportado una nueva forma de ver y entender el mundo…

Hemos pasado del landó a los viajes espaciales en tres generaciones.

Se ha progresado más en los últimos cincuenta años que en los anteriores quinientos. Procesar este cambio tan absoluto genera perplejidad, ansiedades, miedos y también esperanzas…

Ahora que estamos más interconectados que nunca, nos sentimos más solos que nunca. El problema es de tremenda soledad. Cada vez la gente se aísla más porque renuncia al compromiso. Tiene su iPad, internet, e-mail y con eso siente que es autosuficiente, pero es una autosuficiencia sumamente peligrosa porque no genera felicidad.

¿No?

No. Una cosa es saber estar solo, que es importantísimo, y otra es aislarse voluntariamente. Renunciar a compartir.

Una ganancia que no se comparte no da placer, no da felicidad. El escribir, hacer música o arte es un intento de compartir, de saber que no estamos solos.

En su libro cita a filósofos, artistas, pensadores, políticos… ¿Con quién se queda?

Erasmo es muy interesante… es un rompedor, un hombre con un pie en cada mundo, el medieval y el moderno. Simpatizaba con el protestantismo de una forma clarísima pero le repugna la violencia de Lutero y la grosería que se derivaba de sus planteamientos. Le repugna esta radicalidad absoluta que en el fondo es inhumana y él es sobre todo un humanista, un hombre de paz. También Joan Lluís Vives es una persona muy interesante. De hecho, él y Lutero se conocían. Sin olvidar a Nicolás de Cusa, sin duda el mejor pensador de la época.

Sara Sans
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. mirta Responder

    Creo que la vida es un gran pensamiento que se debe compartir, solo asi se puede ver el fruto que engendra. Hce bien leer estos artículos.

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