Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Se buscan nuevos soñadores. Editorial de Jorge Dobner


A tenor de los últimos acontecimientos parece que la sociedad debe soportar un peso demasiado costoso. La incertidumbre de una crisis económica que suma nuevos impuestos, presiones de los organismos financieros internacionales, desesperación de familias a punto de ser desahuciadas, casos de corrupción protagonizados por nuestros mandatarios etc. La libertad de expresión puede ser nuestra mejor arma, pero ciertas actuaciones son testimonio de una democracia empobrecida.

En estos casos la justicia del hombre se vuelve más injusta y menos independiente en función de ciertos privilegios. Algo que contradice su mismo significado “Derecho, razón, equidad”. Tal vez el pueblo es quien recibe los golpes, pero también es cierto que cuenta con el poder de elegir, delegar y descartar. Los gobiernos en el pecado llevan la penitencia.

Precisamente en Egipto la libertad de expresión no puede ser silenciada aún con prácticas coercitivas. Porque violencia y justicia nunca fueron cómplices, lo mismo ocurre en la guerra de Siria con la huida de 30.000 personas a Iraq.

Lo cierto es que la crisis actual nace de una crisis de valores tal y como señala el economista francés Serge Latouche “Ya no se trata solo de una crisis económica y financiera, sino que es una crisis ecológica, social, cultural… o sea, una crisis de civilización. Algunos hablan de crisis antropológica…”

Un modelo que se sustenta bajo las “redes invisibles” del establishment. Ya hace 5 años con la elección en Estados Unidos de Barack Obama se pensó en un cambio significativo. De la mano del esperanzador lema “Yes, we can” la nación americana creía renovar la ilusión perdida ante una vulneración de derechos humanos en Irak y la prisión de Guantánamo, los desequilibrios sociales y sobre todo la caída en recesión.

Sin embargo con el paso del tiempo los lobbys de presión que forman las élites política, militar, económica y mass media, aún son un duro obstáculo por superar para un presidente Obama bien intencionado pero maniatado.

En medio de estos desafíos el 28 de agosto se cumple el 50 aniversario de la ‘Marcha en Washington’ y el histórico discurso ‘I have a dream’ de Martin Luther King,
Todo está preparado para que Barack Obama, rinda un sentido homenaje.

El primer presidente negro de la nación celebrará el acto en las escalinatas del Lincoln Memorial donde King deslumbró a los allí presentes.

Lo que hace medio siglo era una utopía es hoy una realidad, pasos de gigante que evocan al sueño de King. Pasado medio siglo y a pesar de todos los sinsabores la calidad de vida es mejor que la de ayer.

El sueño de King ha sido el primer paso de otros tantos en la consecución de derechos. Un canto de fe para creer en un mundo unido.

Vemos el ejemplo del Papa Francisco I que simboliza el faro positivo en la renovación de la Iglesia Católica.

La honestidad de políticos como el presidente de Islandia al reconocer que el problema de su país no era sólo un “reto económico y financiero”, sino un “profundo cambio social, político, e incluso judicial”.

También los movimientos del 15-M, la Primavera Árabe, Occupy que junto al ciberactivismo han contribuido a erosionar las élites convencionales.

Existen buenas razones para confiar pero necesitamos de más soñadores para creer en la posibilidad de cambios profundos.

Recordar el espíritu de cooperación primigenio que existió algún día, aquel que elevó la supremacía humana.

“Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres” (Martin Luther King).

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. mirta Responder

    Necesitamos entrar en el sueño que nos sueña, el sueño pristino, el primigenio de los sueños, el que nos da el sueño de la vida.

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