Lunes 26 de Septiembre del 2016
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¿Quién será el líder de esta generación “más peligrosa” de los Estados Unidos? Opinión de Charles M. Blow


charles_m_blow-Charles M. BlowEl histórico “I Have a Dream” de Martin Luther King alteró de tal modo el sistema de aquella época en EE.UU. que hasta el FBI comenzó a espiarlo. El The Washington Post lo tildó como “una de sus mayores operaciones de vigilancia de la historia”.

La agencia de seguridad no escatimó calificativos y consideró al reverendo como “el negro -este término es una grave ofensa en los EE.UU.- más peligroso para el futuro de esta nación”.

Por supuesto, King no era peligroso para el país. Lo era para el statu quo. Su discurso era una exigencia para que América diese  respuesta a sus pecados, que se agitara en rebeldía, que fuera fiel a sí misma y a la promesa de su fundación.

Si King era peligroso era por no querer aceptar en silencio lo que él había sido hasta ahora. Y tampoco iba a permitir que el pueblo americano permaneciese igualmente en silencio. Insistió en que todos nos imagináramos el sueño de lo que podría y debería ser el país.

Esa no es la misión de los políticos. Esa es la misión de un líder de masas como Moisés.

Y los líderes como Moisés suelen nacer entre los jóvenes que se niegan a aceptar las condiciones de sus antecesores, que ven la injusticia a través de ojos inocentes.

King tenía apenas 34 años de edad en 1963.

Como el presidente Obama lo expuso este miércoles: “Hay una razón por la que muchos de los que se manifestaron ese día y en los días posteriores fueran jóvenes. Vivían atemorizados por el miedo y las convenciones.

Sin embargo, se atrevieron a soñar algo diferente y para mejor. Y estoy convencido de que la misma imaginación y el mismo hambre de propósitos sirve para esta generación” .

Así que ahora, América anhela más jóvenes líderes como King y, de alguna manera, ha encontrado algunos. No sólo en la lucha tradicional por los derechos civiles, sino también en la lucha por los derechos sociales.

Sin embargo, sigue existiendo una especie de complacencia cultural en América. Tras los jóvenes que salieron a las calles en la primavera árabe, muchos estadounidenses -como yo- se preguntaban qué había sido del activismo estadounidense. ¿Cuándo fue la última vez que nuestros jóvenes se sintieron tan conmovidos que salieron a las calles para llamar la atención ante un problema?

Hubo algunos destellos de esperanza con el Occupy Wall Street y el caso de Trayvon Martin, pero ambos movimientos han perdido mucho fuelle y ninguno forjó un líder.

Así con motivo de la  Marcha en Washington y el discurso de King, conviene que prestemos especial atención al contenido de su discurso. El reverendo ya habló de la “feroz urgencia del ahora”, no la feroz urgencia de la nostalgia.

(Me llamó la atención la edad de los manifestantes en las conmemoraciones de esta semana)

¿Cuál es nuestra feroz urgencia? ¿Cuál es la presión actual? ¿Quién será nuestro King? ¿Cuál será la causa?

Hay una larga lista de cuestiones que requieren nuestra atención nacional y el coraje moral – el encarcelamiento masivo, la pobreza, la política de armas, el derecho al voto, el acceso de las mujeres a una salud pública, los derechos del colectivo LGBT, la igualdad en la educación o la reforma migratoria .

Y están todas relacionados entre sí.

Las fuerzas que luchan por una causa, en general, también tienen algún vínculo con las fuerzas que luchan por otras de las causas citadas.

Y, sin embargo, se habla con cuentagotas. No vemos el carácter común de estas luchas ni los enemigos comunes. Y tampoco ha surgido un líder que teja estos hilos entre las distintas causas.

Martin Luther King era un predicador, no un político. Aplicó su presión desde fuera del sistema  no desde dentro. Yo estoy convencido de que ambas formas de presión son necesarias.

El asombroso logro de King es una prueba de lo que puede lograr un hombre -o mujer – con la convicción clara y correctamente posicionado del lado de la justicia y la libertad. Es también una prueba del poder que tiene la gente unida.

Hay un vacío en el cuerpo político estadounidense que espera ser llenado por un joven con visión y coraje. No amamantado por la televisión y la monotonía de las redes sociales.

La única pregunta es quién va a ser esa persona. ¿Quién será el líder de esta generación “más peligrosa” de los Estados Unidos? El país está a la espera.

Charles M. Blow
Columnista del The New York Times, medio en el que llegó a ocupar el cargo de director de diseño en la edición en papel. En el 2006, pasó a ocupar el cargo de director artístico del National Geographic.

Traducción: Carlos Betriu
Fuente: New York Times

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