Miercoles 28 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

“Brotes verdes” que estimulan la transición. Editorial de Jorge Dobner


Estamos inmersos en una sucesión vertiginosa de cambios, actos repentinos en cuestión de segundos. El sentido del tiempo se ha vuelto más preciso y a su vez exigente.

A nuestro antepasado homínido no le acuciaba el paso de los días a la caza de alimento sino la respuesta a una necesidad puramente fisiológica. Y si bien las circunstancias son distintas, gran parte a mejor, podemos recuperar algo de este “ser” original de la existencia.

A día de hoy, imbuidos en el descontrol de un agónico sistema debemos reflexionar en cuanto a prioridades.

Cambiar el capitalismo por el humanismo o al menos dotarle de valores en mayúsculas, algo que ya apunta la politóloga, filósofa y escritora Susan George “hay que construir una sociedad sostenible, hacer la transición verde en transporte, hogares, agricultura.

La humanidad se está yendo a tomar viento por las demandas de capital de un sistema productivo estúpido, mal organizado, que permite tremendas desigualdades”. Porque esos son los recursos que han dado vida al planeta tierra, su subsistencia depende del buen juicio de las personas y no de fluctuaciones económicas.

Sin duda la tecnología es pieza clave del progreso, avances que impulsan las transformaciones sociales.

Muestra del poder tecnológico es la reciente venta del legendario diario The Washington Post Company a manos del dueño de Amazon Jeff Bezos, que es como si el “Iceberg rescatase al Titanic”, una auténtica revolución en el mundo de los medios de comunicación.

Pero la afirmación de cada cambio requiere del engranaje de todas las piezas en sincronía con el resto de agentes sociales.

“Nos dirigimos hacia una sociedad en la que la inteligencia artificial y la robótica van a transformar los lugares de trabajo en los próximos 20 años y en la que muchas de las instituciones tradicionales, gubernamentales e incluso estructuras industriales, van a cambiar rápidamente, colapsar y ser remplazadas” manifiesta el gurú de las nuevas tecnologías Peter Diamandis.

Pues esta crisis engloba una crisis de ideas, especialmente en estructuras rígidas que se cimientan sobre la experiencia y donde la innovación no integra su identidad corporativa.

A pesar de todo ahí vemos el ejemplo de la reforma puesta en marcha por la Iglesia Católica que se posiciona como motor de cambio con el deseo de recuperar la confianza del pueblo.

También a nivel social proliferan los “brotes verdes” que estimulan esta transición: el fuerte activismo social en las calles, la presencia femenina del movimiento Femen, las poco habituales disculpas el Rey Mohamed VI de Marruecos a las familias afectadas por el pederasta español, el auge del sharing economy o la creciente solidaridad, son algunos de sus incentivos.

“Este mundo no va a cambiar a menos que estemos dispuestos a cambiar nosotros mismos” señala la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchu.

Es cuestión de hacernos notar y sentir para que junto a las nuevas ideas, a los nuevos vientos, a las tendencias, a los cambios veloces, a los movimientos de protesta y de rebelión allanen el camino hacia el cambio.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>