Martes 27 de Septiembre del 2016
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Las nuevas ideas y tendencias de nuestra época


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Cinco ideas en auge.

Las protestas a pecho descubierto, las revueltas y el activismo político.
Cuando en 2008 un grupo de universitarias ucranianas empezó a protestar en top less, pocas personas fuera de las fronteras de la ex república soviética sabían de la existencia de una organización feminista llamada Femen. Protestaban contra el turismo sexual, la religión, la sharia o el sexismo. Cinco años después este tipo de manifestaciones se han extendido por decenas de ciudades de todo el mundo.

El movimiento Ocupar Wall Street, muy influyente hacia finales de 2011, incluía carreras por la ciudad de mujeres desnudas de cintura para arriba. El punto más tenso de este tipo de protestas se ha alcanzado en el mundo musulmán. Tres activistas han sido detenidas en Túnez, otra ha sido detenida en Egipto, todas por quejarse desnudas contra la falta de libertad.

Este tipo de protestas se producen en un mundo que, de unos años a esta parte, ha recuperado un nivel de activismo político solo visto en los últimos años de los 60.

Ha habido tantas revueltas populares, por tantos motivos y en tantos países que se puede hablar de un auténtico período de alzamiento popular. Por un lado, dentro de la llamada Primavera Árabe se ha acabado con regímenes que llevaban décadas controlando Egipto o Túnez; se ha obligado a negociar a los gobiernos de Jordania, Bahréin, Yemen; se han lanzado guerras civiles en Líbano y Siria; o han sido reprimidas con éxito, como en Irán.

Con otros objetivos, esencialmente de protesta económica, se han producido manifestaciones en España, Portugal, Grecia, Estados Unidos o Reino Unido, entre otros.

Casos como el de España han sido especialmente significativos y han exportado todo un modo de hacer política desde la calle.

Una juventud que unos años antes se consideraba apolítica se convirtió de la noche a la mañana con movimientos como el 15M. La política, tan crispada y vilipendiada, se ha convertido así en una parte importante de las vidas de millones de jóvenes de todo el mundo.

Los informantes
En los últimos tres años han surgido informantes que ha revolucionado la tradicional relación entre los filtradores y la prensa.

En mayo de 2010 el soldado estadounidense Bradley Edward Manning fue arrestado en Irak como sospechoso de haber entregado miles de documentos clasificados a la organización de activismo digital Wikileaks. Entre ellos había unos 250.000 cables diplomáticos y 500.000 sobre la guerra de Irak, que fueron publicados por varios medios de comunicación de todo el mundo. En ellos se abordaba desde vídeos sobre ataques aéreos en los que murieron periodistas o civiles hasta los detalles íntimos de la relación diplomática de Estados Unidos con sus aliados.

La reacción de Washington fue implacable. Han mantenido al joven, entonces de 23 años de edad, en aislamiento total o parcial, en una pequeña celda, desnudo durante largos períodos de tiempo, sin derecho a salir de la celda durante meses y sin juicio. Ahora el soldado se enfrenta a un consejo de guerra que ha comenzado el 3 de junio. Él asegura que hizo todo para mostrar “el auténtico coste de la guerra”.

Muy relacionado con Manning ha sido el caso del cofundador de Wikileaks Julian Assange. Actualmente lleva un año refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, se enfrenta a una posible extradición a Suecia por cargos de abuso sexual. Él asegura que podría ser extraditado a Estados Unidos.

Uno de los informadores más importantes relacionados con el mundo económico ha sido Hervé Falciani, el ingeniero informático francoitaliano que ha entregado a las autoridades europeas documentos sobre unos 130.000 evasores fiscales.

Solo en Europa se estima que se evapora de esta manera alrededor de 1 billón de euros al año, el equivalente a un 10% del PIB total.

Falciani obtuvo la información mientras trabajaba en la sede suiza del banco HSBC. Actualmente, está bajo protección de las autoridades españolas, que se han negado a extraditarlo a Suiza.

Por su parte, Edward Snowden ha revolucionado el conocimiento que se tenía sobre las agencias de inteligencia americanas y británica, exponiendo un sistema de cibercontrol desconocido por el gran público: uno de recopilación de los datos de llamadas telefónicas de todos los estadounidenses; y otro de control de Internet por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) estadounidense y el Cuartel General de Comunicación (GCHQ) del gobierno de su Majestad británica. Este último programa supone, de forma efectiva, la copia y puesta a disposición de los gobiernos anglosajones de gran parte de los e-mails y llamadas on line del mundo. Snowden busca ahora asilo en países poco amigos de Washington.

La economía compartida
Usar un coche por horas en vez de comprar uno; contratar directamente, por horas, a alguien que te haga la compra o los recados de la casa; entrar en un foro de arquitectos para ofrecer una solución a alguno de los problemas más comunes de la profesión; o compartir tu vestuario con una amiga de Internet. Estos ejemplos, posibles gracias al enorme avance de las tecnologías informáticas, forman parte de la llamada sharing economy, economía compartida o colaborativa.

No es un invento espurio con pocas aplicaciones prácticas, sino toda una tendencia que se plasma en modelos exitosos de negocios.

Uno emblemático es el de la empresa de alquiler de coches estadounidense Zip Car. Recientemente adquirida por Avis por 500 millones de dólares, proporciona a sus socios acceso a centenares de coches por toda la ciudad que pueden utilizar y pagar por horas.

Otras, como la española BlaBlaCar, se encargan de encontrar gente para compartir coche, tanto para viajes largos como para el trayecto diario al trabajo. Trip4Real, también española, es una plataforma en la que puedes organizar un viaje en el que conocer a la gente local sea lo fundamental.

Para completar, si necesitas una casa de vacaciones o fin de semana, o alquilar la tuya, se puede hacer en páginas como Airbnb.es o .com.

Otro de los ejemplos de este tipo de nueva economía son los sitios de buscadores de tareas, como Taskrabbit, Airtasker o Fiver. Esencialmente, el solicitante de empleo pone su perfil y especialidad en estas páginas web. Una vez que su perfil ha sido comprobado y aprobado por los administradores, se pone a disposición de los que buscan gente para que le hagan las tareas, y empieza la negociación del precio. Según la empresa, hacer la compra puede salir por unos 26 euros; llevar un producto defectuoso a la tienda para devolverlo, por 23.

El trabajo como bien de lujo
La crisis económica ha producido un gran cambio en el concepto occidental de relaciones laborales, sobre todo en los países más afectados por el desempleo.

El factor trabajo se ha convertido de alguna forma en un bien de lujo.

Las reformas laborales impuestas por la Unión Europea han eliminado gran parte de la protección que distinguía al Viejo Continente. El despido se ha abaratado, las garantías judiciales han disminuido y los beneficios que reciben los trabajadores se han visto recortados de forma considerable.

La clave está es que con la caída brutal del Producto Interior Bruto por la doble recesión tras el estallido de la crisis financiera en Estados Unidos, centenares de miles de empresas murieron. La demanda superó entonces de tal forma a la oferta que las condiciones se hundieron.

El ratio de empleo frente a población mide el porcentaje de ciudadanos en edad laboral (entre 15 y 64 años en la mayoría de países) con un puesto de trabajo. España, por ejemplo, ha pasado de un máximo de casi el 67% en 2004 al 58% de 2011. Estados Unidos, del 72% precrisis al 66% actual. En China, sin embargo, el ratio se mantiene por encima del 75%, todo según la OCDE.

En la fábrica del mundo, China, los salarios han aumentado de forma importante en los últimos años. Solo en 2012 subieron nada menos que un 14% en el sector privado.

En ciudades como Pekín el salario medio se elevó hasta los 4.672 yuanes mensuales en 2011, lo que equivale a 585 euros. En la provincia donde menos se gana, Gansu, la media es de 2.742 yuanes de media, 342 euros, todo según datos publicados por el diario oficial China Daily. En España, por comparación, el salario medio es de unos 1.800 euros, y el más común, de 1.250.

Es decir, se está produciendo una cierta convergencia en el factor trabajo entre los países desarrollados menos avanzados y la de los países en vías de desarrollo que más crecen: en los primeros empeoran las condiciones laborales, mientras poco a poco mejoran en los segundos; en los desarrollados menos avanzados caen los salarios frente al coste de vida, mientras este factor sube en los que están en vías de desarrollo. Todo derivado de que la oferta está desequilibrada frente a la demanda. Todo, en fin, porque el trabajo se ha convertido en un lujo.

La cibervigilancia y los data brokers
El espionaje y la creación de perfiles de centenares de millones de personas en todo el mundo se han convertido en una de las características del mundo del siglo XXI. Si durante la guerra fría las democracias occidentales se centraban en la obtención de datos del enemigo, tras los ataques del 11 de septiembre, al menos Londres y Washington han lanzado auténticos programas de cibervigilancia en masa de ciudadanos libres de sospecha. La idea es que hay que obtener todos los datos para poder encontrar las “manzanas podridas” (Al Qaeda). Pero también se están utilizando para obtener ventajas económicas contra otros países aliados (espionaje británico de la cumbre del G-20 o para robar contratos a las empresas europeas).

Al otro lado del mundo, China utiliza de manera rutinaria los ataques cibernéticos para sustraer información política sensible y desarrollos tecnológicos de las empresas occidentales más avanzadas.

Pero el salto tecnológico cualitativo no lo han dado las agencias públicas de espionaje por sí mismas. Han sido las grandes compañías de Internet (Google, Apple, Microsoft, Skype, Facebook, entre otras), colaboradoras necesarias en esta cosecha de datos del gran público.

Han creado un sistema de clasificación de ciudadanos según su poder adquisitivo y preferencias ideológicas o intereses particulares, con el objetivo de vender esos perfiles a las empresas anunciantes. Es la personalización de los anuncios, el sueño de cualquier publicista. Para ello hacen con el correo electrónico lo que no se permitiría con el correo tradicional: escanear su contenido.

Hay además otro sector de empresas, las llamadas data brokers, que estudian la vida de centenares de millones de ciudadanos para crear un perfil que luego venden directamente a otras compañías. El máximo exponente es la firma estadounidense Acxiom, que posee el genoma de 500 millones de usuarios mundiales, según el diario estadounidense The New York Times. Saben si fumas, si te gusta el juego, si eres familiar, cristiano, cuánto ganas, tu raza, el tipo de barrio en el que vives o si te has decidido a procrear.

Mario Saavedra
Fuente: Es Global

1 comentario

  1. Unoquepasabaporaqui Responder

    Interesante artículo. Únicamente comprobar que no es Líbano sino Libia el país en el que estalló una guerra civil en los movimientos de la “Primavera Árabe”

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