Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Justicia tributaria para las grandes corporaciones


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En busca de la multinacional fiscalmente responsable.
Es motivo de orgullo para los madrileños. […))]Quieren pagar menos impuestos”, dijo el portavoz del Ayuntamiento de Madrid el mes pasado cuando asistía al nuevo bautizo de la estación de metro en la icónica Puerta del Sol, tras un acuerdo con la multinacional británica de telefonía móvil Vodafone.

Ahora, a los pasajeros se les avisa de la entrada en la famosa plaza madrileña con el anuncio “Próxima estación Vodafone-Sol”. Pronto toda la línea 2 del metro se llamará línea Vodafone y se construirán toboganes con la marca Vodafone como alternativa a las escaleras automáticas.

Vodafone paga un millón de euros al año por el derecho de incorporar su marca al metro, un ingreso importante para una ciudad que atraviesa apuros fiscales.

Pero hace unos días, en una conferencia en la City University de Londres, una mesa redonda de expertos fiscales de la Tax Justice Network explicó que la mejor forma de que el Estado ahorre dinero sería exigir que empresas multinacionales como Vodafone pagasen impuestos sobre sus espectaculares beneficios.

Porque en estos momentos, hay muchos motivos para pensar que Vodafone, al igual que casi todas las grandes marcas multinacionales que han elaborado complejas estructuras de ingeniera fiscal global, desde Starbucks a Google, Burger King a Apple, pagan poco o menos a Hacienda.

Los contables de las diversas campañas por la justicia tributaria en Gran Bretaña calculan que Vodafone, con sede en Londres y cuyo consejero delegado, Vitorio Colao, cobró 13 millones de euros en el 2012, ha eludido el pago de 4.800 millones de libras (5.521 millones de euros) en impuestos a lo largo de los años mediante maniobras de desplazamiento de beneficios y precios de transferencia sirviéndose de Luxemburgo y Suiza.

Es imposible saber a ciencia cierta si Vodafone paga el impuestos de sociedades en España porque no existe ningún requisito de que una multinacional divulgue datos sobre su facturación, beneficios o los impuestos que paga en un ámbito nacional. Sólo se publican cuentas globales, lo que permite maniobras fiscales, como la facturación en paraísos fiscales, minimizando los impuestos sobre beneficios globales superiores a 5.000 millones de euros en el 2012.

“La ingeniería fiscal de Vodafone en España no será igual que en el Reino Unido porque Vodafone tiene su sede en Londres; pero es muy probable que Vodafone desplace beneficios para pagar menos impuestos en España mediante pagos por propiedad intelectual a sus filiales en paraísos fiscales”, explicó Richard Murphy, contable y uno de los ponentes en la conferencia de City University. “Todas las multinacionales lo hacen”, indicó.

En el último año, la campaña de denuncia de la ingeniería fiscal de la corporación transnacional ha tenido un éxito sorprendente en el Reino Unido.

Los ejecutivos de Amazon, Apple, Google y Starbucks se han visto forzados a comparecer ante una comisión parlamentaria para explicar por qué no pagan impuestos en un país en el cual tienen un gran volumen de su negocio.

Starbucks respondió reajustando sus estructuras de ingeniera fiscal para permitir que declarase más beneficios en el Reino Unido y, por primera vez en más de diez años, la cadena de cafeterías pagará impuestos de sociedades este año, cinco millones de libras (5,7 millones de euros).

“Si Starbucks dice que tampoco registra beneficios en España habría que hacer lo mismo que hicimos aquí”, apunta Sol Picciotto, de la Universidad de Lancaster (y también de la Universidad del país vasco), durante la conferencia en la City University.

Mientras, la cumbre del G-8 celebrada en Irlanda del Norte el mes pasado anunció que presionará a las multinacionales para que faciliten a las haciendas nacionales datos sobre sus negocios en cada país. Esto permitiría que los ciudadanos supieran exactamente las ventas, facturación y beneficios correspondientes a cada país, así como los impuestos que pagan.

Con esta transparencia de información sería mucho más probable que los gobiernos actuasen contra el desplazamiento de la facturación y los beneficios a los paraísos fiscales.

En estos momentos, los datos proporcionados por las multinacionales dejan muchísimo que desear. Por ejemplo, Vodafone facilita un cuadro de aportaciones tributarias en el cual deja constancia de 225 millones de euros en aportaciones directas tributarias a Hacienda en España que, según Vodafone, incluye entre otros el impuesto de sociedades, el servicio universal e IAE y otros pagos que nada tienen que ver con sus deberes tributarios.

“El cuadro de Vodafone no es contabilidad país por país, es contabilidad Ratón Mickey; no incluye datos sobre impuestos de sociedades y, sin datos sobre beneficios por país, ¿cómo se puede saber si pagan poco o mucho?”, se preguntó Murphy. Al pedir datos específicos sobre la tributación de Vodafone España referente al impuesto de sociedades, Vodafone respondió que “esa información no es pública”.

En el G-8 del pasado mes de junio, la evasión fiscal se presentó como el asunto prioritario y las economías más grandes del planeta acordaron, en principio, crear un marco único en el cual las multinacionales deben proporcionar información a las autoridades tributarias acerca de “dónde registran sus beneficios y dónde pagan sus impuestos”, según el comunicado de la cumbre.

Bajo instrucciones del G-8 y el G-20, la OCDE publicará esta semana un nuevo informe en el cual destacará las medidas que deben tomarse para combatir la ingeniería fiscal.

La organización multilateral con sede en París ya empezó a adoptar un tono mucho más duro respecto a las estrategias de evasión tributaria (legal) de las corporaciones transnacionales. En su último informe de enero del 2013 Haciendo frente a la erosión de la base tributaria, señala que existe “una percepción cada vez más generalizada de que los gobiernos dejan de percibir importantes ingresos por el impuesto de sociedades como consecuencia de la planificación tributaria, cuyo objetivo es desplazar beneficios hasta lugares donde están sujetos a regímenes más favorables con el resultado de erosionar la base tributable”.

Es “muy alentador porque llevamos diez años en esta campaña y finalmente las cosas están cambiando rápidamente”, explicó John Christensen, uno de los fundadores de la organización Tax Justice Network.

En las nuevas recomendaciones de la OCDE -que se incorporarán a las directrices del G-20 en San Petersburgo a finales de año- se hará hincapié en el refuerzo de las normativas de corporaciones extranjeras controladas (CFC, según sus siglas en inglés) que aumentará la capacidad de tributación de los países en los que se encuentran las sedes de las corporaciones transnacionales. Esto ayudará al Reino Unido a cobrar más impuestos a empresas como Vodafone, con sede en Londres, pero no ayudará a España a ampliar su base tributaria.

En el Reino Unido se sabe, tras las laboriosas investigaciones de los contables de la campaña por la justicia tributaria, que Vodafone no ha pagado ni un penique por el impuesto de sociedades (corporation tax) a la hacienda británica durante los dos últimos años pese a haber registrado beneficios por 5.000 millones de libras (5.753 millones de euros) en el 2012.

¿Cómo se puede forzar a las empresas más rentables del planeta a asumir la responsabilidad de aportar una suma razonable a las haciendas de estados que atraviesan, en muchos casos, graves crisis fiscales? “El problema de fondo es que se trata a las diferentes filiales nacionales de una multinacional como si fueran empresas distintas”, dijo Picciotto. Esto permite desplazar beneficios a jurisdicciones donde se pagan menos impuestos.

“El problema con un reforzamiento de las corporaciones extranjeras controladas es que una multinacional como Google simplemente va a actuar en la India o Francia y pagará más impuestos en EE.UU.”, añadió. Lo importante, añadió Christensen, es “tratar a la compañía como una sola unidad y asignar los beneficios a los países en los que se desarrolla la actividad económica utilizando criterios reales, como empleados, ventas, capital invertido”.

En estos momentos, existe una competencia tributaria entre diferentes países (arrastrados por las ofertas insolidarias de 60 paraísos fiscales, desde Suiza a las islas Caimán) que facilita la ingeniería irresponsable de las multinacionales, advierte Jim Henry, de Tax Justice Network en Washington. “Necesitamos la acción colectiva para acabar con esta competencia destructiva”.

Es un reto muy importante para países en desarrollo que no tienen sedes de empresas multinacionales y, por tanto, pueden ver su situación deteriorarse por un reforzamiento de las normativas CFC.

La fuga de capital desde África hacia otros países entre los años 1970 y el 2004 equivalía a 420.000 millones de dólares, dos veces más que la deuda externa total.

Hay otro problema con los intentos de reforzar la capacidad de tributación de los países con sedes de multinacionales sin adoptar medidas más fuertes. Las haciendas en países elegidos por las multinacionales pueden estar muy compenetradas con los consejeros delegados de las compañías.

Tras evitar pagar estos impuestos durante años, Vodafone pactó en el 2010 un acuerdo muy generoso con la hacienda británica, entonces dirigida por David Hartnett. El mes pasado se anunció que Hartnett había sido nombrado consultor de la auditora Deloitte, la empresa que audita las cuentas de Vodafone y le ayuda a minimizar su costes tributarios globales mediante el sistema del desplazamiento de beneficios entre diferentes filiales. “La integración de Hartnett al equipo de Deloitte es de manual: todos los pactos con Vodafone se hacían mediante Deloitte”, dijo Richard Murphy, de Tax Justice Network.

Así funciona la puerta giratoria de Gobierno y del sector privado en Londres aunque, por lo menos, aún no hay una parada del metro que se llame Hyde Park Vodafone.

Hacia un modelo tributario equitativo
PRIMEROS PASOS El G-8 presionará a las multinacionales para que informen de sus negocios en cada país
EL OBJETIVO Quieren evitar que los beneficios se vayan a los paraísos fiscales
COMPLICIDAD Alertan de la connivencia entre las haciendas nacionales y las compañías
POR LOS PARAÍSOS FISCALES Hay una competencia tributaria entre países que “facilita la ingeniería fiscal”

Andy Robinson
Fuente: La Vanguardia

Leer más:
Avances para combatir el fraude fiscal

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