Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Tener ganas de tener 80 años y disfrutar de la vida


Oliver Sacks-80 anios

La octava década. 
El pasado 9 de julio Oliver Sacks cumplió 80 años, pero para este exitoso neurólogo llegar a esta edad no significa tener que aguantar hasta el final, sino todo lo contrario. Para Oliver, es una época para despreocuparse, dedicarse al ocio y a la libertad.

Siendo un reconocido neurólogo inglés, que habita en la ciudad de Nueva York desde hace ya varias décadas. Sacks ha escrito diferentes libros sobre sus “anécdotas clínicas”, narradas de una forma informal y abierta. Gracias a su poco detalle clínico pero concentrándose en la vivencia subjetiva del paciente, destacando las adaptaciones que realiza cada persona para seguir con su vida cotidiana.

Para conmemorar su cumpleaños número 80, describe lo que le representa alcanzar esta edad.

Comenta que desde que era niño y estudió los elementos de la tabla periódica, empezó a relacionarlos con los cumpleaños. Por lo que a sus 11 años decía que era “sodio” (que es el elemento número 11), hasta hace unos día era “oro” y hoy es “mercurio”.

Hace unos meses le regaló una botella de mercurio a uno de sus amigos que alcanzaba la edad del elemento número 80, éste lo miró un poco raro, pero más adelante le envió una carta bromeando que decía “tomo un poquito todas las mañanas, por salud”.

A Oliver Sacks a veces le da la sensación de que su vida está por empezar pero en seguida se da cuenta que está terminar. Siendo el menor de cuatro hijos, el más joven de entre sus primos y de sus compañeros de escuela, ahora se encuentra siendo el más viejo de todas las personas que lo rodean, lo cual le genera una sensación muy diferente a lo que estaba acostumbrado.

Un año después de haber publicado su libro Despertares, Oliver tuvo una mala caída, rompiéndose una pierna y teniendo que entablillarse a sí mismo, descendiendo la montaña ayudándose con solo sus brazos, tuvo demasiados recuerdos, los buenos y los malos.

La gratitud era parte de la mayoría, gratitud por lo que había recibido de otras personas y también gratitud de haber sido capaz de devolver algo.

Envuelto en problemas médicos y quirúrgicos, ninguno le obstaculiza y comenta que a sus 80 años se siente feliz de estar vivo: “¡Me alegro de no estar muerto!”. Frase que repite cuando hace un día perfecto. Dice sentirse agradecido de haber vivido tantas cosas –maravillosas y otras horribles- además de haber sido capaz de escribir libros, recibir innumerables cartas de lectores, colegas y amigos. Pudiendo disfrutar de tener “relaciones con el mundo” como dice Nathaniel Hawthorne.

Se lamenta de haber perdido y seguir perdiendo tiempo, siendo tímido a los 80 años como lo era cuando tenía 20.

Así mismo, se arrepiente de no hablar más idiomas que su lengua materna y no haber viajado ni experimentado otras culturas más ampliamente.

Si saber lo que significa “completar una vida”, Oliver piensa que debió haber completado su vida. También comenta que sus pacientes de 90 o 100 años, hablan sobre nunc dimittis – “He tenido una vida plena y ahora estoy listo para irme”- .

Algunos de ellos, esto significa irse al cielo, y siempre al cielo, nadie dice “irse al infierno”, aunque a Samuel Johnson y a Boswell les estremecía la idea de poder ir al infierno y se enfadaban con Hume, que no creía en esas cosas. Oliver dice no tener ninguna fe ni deseo de una experiencia posmortem, sólo tiene la esperanza de que algunos de sus libros continúen “hablando” con la gente después de su muerte.

Cuando a Oliver Sacks le llegue la hora de partir, desea estar en plena acción, como Francis Crick. A los 85 años, le dijeron que tenía un cáncer mortal, hizo una breve pausa, miró al techo y dijo “Todo lo que tiene un principio tiene que tener un final”, y siguió pensando en lo que lo tenía ocupado antes. Cuando murió tres años después, seguía completamente entregado a su trabajo más creativo.

Según Oliver quien ha disfrutado más su década de los 80, fue su propio padre, ya que aseguraba haber disfrutado más su vida en esta época. Sentía, como ahora lo siente Oliver, no un encogimiento sino una ampliación de la vida y de la perspectiva mental.

Durante nuestra vida cosechamos experiencia propia y también de la de los demás. Vemos triunfos y tragedias, ascensos y declives, revoluciones, paz y guerras. Surgimiento de teorías y hechos obstinados que las derriban. Se es más consciente de que todo es pasajero y de la belleza.

“A los 80 años uno puede tener una mirada amplia y una sensación vívida, vivida de la historia que no era posible tener con menos edad”.

Ahora es capaz de sentir en los huesos, lo que supone tener casi un siglo, algo que no podía hacer cuando tenía 40 o 60 años. Oliver Sacks tiene ganas de tener 80 años.

Oliver Sacks es neurólogo y escritor. Entre sus obras destacan Los ojos de la mente, Despertares y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Su último libro Alucinaciones, lo publicará próximamente Anagrama.

Adelaida De Villa
Redacción

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