Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Un futuro mejor que el presente. Editorial de Jorge Dobner


Nuestro mundo actual y aún con todas las dificultades en que vivimos, es infinitamente mejor al de hace 200 años. En los últimos 50 el progreso ha sido vertiginoso.

Ahí están las estadísticas que avalan dicha realidad, desde 1800 la esperanza de vida se ha duplicado y los ingresos económicos se han multiplicado más de nueve veces. Avances médicos, tecnológicos, el peso de la educación…han contribuido a mejorar nuestra calidad de vida.

Siguiendo esta tendencia las expectativas de futuro superan a las presentes tal y como revela la revista The Economist en su libro “Futurology: Imaging the Word in 2050” (Futurología: imaginar el mundo en 2050).

Las previsiones auguran un megacambio a nivel demográfico, tecnológico y revolución social. Con una población mundial de casi 10.000 millones de habitantes, la mitad del crecimiento se dará en el continente africano al tiempo que emergerá como potencia en el mercado global.

Quizá los cambios más significativos afectarán a un sistema económico que se articula en torno a tres variables: “el internet de las cosas” con la comunicación entre personas y objetos físicos, la omnipresencia de los robots en las rutinas diarias y tareas peligrosas, así como la existencia de secretarios electrónicos que gestionarán la información.

Pues el concepto “economía del conocimiento” se prevé indispensable para las generaciones venideras. Más cuando deberá sostener extensas vidas laborales, consecuencia de una población envejecida (un incremento de 9 años). Caída de los impuestos por actividad laboral y la apuesta por impuestos verdes, aranceles sobre las propiedades e impuestos sobre el consumo.

La clave del futuro parece ser la innovación. Si queremos generar ideas habrá que fomentar el intercambio de acuerdo al testimonio del reconocido periodista Matt Ridley, quien precisamente ha trabajado para The Economist.

Luego nuestra evolución cultural depende de la confluencia de ideas y nos convierte en seres excepcionales “Sólo me di cuenta de cómo el intercambio es inusual en otras especies animales – no enseñar o aprender, ya que muchos animales lo hacen, pero genuinamente intercambiamos. Entonces empiezas a leer, y te das cuenta que Adam Smith ya había visto esto ‘Nunca nadie vio a un perro hacer un intercambio justo y deliberado de un hueso por otro con otro perro. Y te das cuenta, que tal vez podría estar en lo cierto” asegura.

Ridley ya apuntaba en su libro “The Rational Optimist” (El optimista racional) cómo desde la Edad de Piedra los humanos descubrieron a través del intercambio “la especialización de esfuerzos y talentos para el beneficio individual”.

En esta línea del optimismo realista puede convertir la crisis en punto de inflexión. Gracias a un pensamiento flexible podemos ser más fuertes y confiar en superar esta situación.

Tal vez las perspectivas de cambio nos pueden crear incertidumbre pero la historia de la humanidad ha demostrado que toda evolución viene precedida por una transformación.

Pues a pesar de las adversidades siempre conservamos un área de elección y sí es en positivo, mucho mejor. A tenor de nuestro futuro, hay suficientes buenos motivos para creer en ello.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

Leer más: Cómo será el futuro en el 2050

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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