Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Cómo sera el mundo en el 2050


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Un nuevo mundo para el 2050.
El jugador de béisbol estadounidense Yogi Berra dijo en una ocasión: “Nunca hago predicciones, y muy especialmente sobre el futuro”. Y el futbolista británico Paul Gascoigne le superó: “Nunca hago predicciones y nunca las haré”.

Dos talentos poco convencionales que de todos modos acertaban en lo inútil que resulta hacer predicciones de tendencias no lineales que en realidad cuentan mucho más de hoy que del futuro.

Pero resulta imposible no hacer conjeturas y los redactores especializados de The Economist se han puesto a ello en este entretenido libro que vaticina que en el 2050 es posible que nos vaya muy bien.

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Un 2050 en el que Francia habrá superado a Alemania en población y en el que Nigeria tendrá 389 millones de habitantes, los mismos que EE.UU.. El mundo rozará los 10.000 millones de habitantes, y la mitad del crecimiento se habrá dado en África.

Una población mundial que en el 2050 tendrá una tasa de fecundidad de 2,1: se estabilizará. Japón será la sociedad más anciana de la historia, con una media de 52,3 años y China ¡un país más viejo que EE.UU.!, dando fin a su mano de obra barata.

Los estados que afrontan hoy déficits presupuestarios sin precedentes, que podrían ser un anticipo de los estragos que acontecerán a medida que la población envejezca, pueden estar en el 2050 más en forma gracias a reformas con visión de futuro que limiten la factura fiscal de las pensiones y la atención sanitaria.

Se desharán parte de las responsabilidades en estas áreas y, a cambio, deberán promocionar una economía del conocimiento y sostener vidas laborales más largas. A la vez, se alejarán de los impuestos por la actividad laboral y apostarán por impuestos verdes, aranceles sobre las propiedades e impuestos sobre el consumo.

La globalización seguirá pero de un modo controlado, sin retrocesos pero sin avances vertiginosos. El crecimiento del PIB global será de un 3,8% anual hasta el 2050, inferior a otros periodos, pero como se ralentizará el crecimiento de la población el PIB per cápita crecerá en un 3,3%, más que en los periodos de mayor crecimiento.

En ese momento, Corea del Sur tendrá un PIB per cápita mayor que el de EE.UU. y Alemania en paridad de poder adquisitivo, y Rusia mayor que el Reino Unido, acercándose China al de Japón. El PIB de los países asiáticos en desarrollo será la mitad del mundial y Europa occidental sólo representará el 8,9%, calculado en poder adquisitivo.

Y eso que en los años que se avecinan, las tempestades de destrucción creativa serán espectaculares. La vida de las empresas seguirá recortándose y la economía mundial quedará conmocionada por tres cambios radicales: primero, el “internet de las cosas”, que permitirá que personas y objetos se comuniquen a través de millones de sensores incorporados en los objetos físicos; en segundo lugar, los robots se ocuparán cada vez más de las tareas sucias y peligrosas, pero también de las rutinarias, incluido el cuidado de personas discapacitadas; y, en tercer lugar, habrá secretarios electrónicos que organicen el torrente de información que cae sobre nosotros e incluso nos gestionen viajes de negocios.

Además, el mundo emergente marcará la pauta para un nuevo tipo de innovación frugal, impulsada por el deseo de recortar el precio de los productos no un 10% sino un 90%.

El trabajo a tiempo parcial crecerá y también la flexibilidad y las carreras profesionales mucho más complicadas.

El calentamiento global tendrá efectos contradictorios y en climas templados pueden aumentar las cosechas, aunque también cabe la posibilidad de destructivos cambios drásticos. Se podrá llenar de sulfatos la estratosfera para enfriar el planeta, aunque será políticamente complicado.

Por si acaso, el libro concluye con Matt Ridley recordando que el pesimismo planetario del pasado nunca se ha cumplido: las cosechas agrícolas se han duplicado, los bosques han aumentado ligeramente, la glaciación no ha llegado ni se ha acelerado la subida del nivel del mar, los virus letales no han diezmado el planeta y los ordenadores sobrevivieron al cambio de milenio.

Justo Barranco
Fuente: La Vanguardia

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